¿Cuál es la receta básica de la mousse de limón?
La receta más sencilla y popular lleva tres ingredientes, todos fáciles de conseguir:
Ingredientes:
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1 lata de leche condensada (aprox. 395 g)
1 pote de crema de leche (200–250 ml)
100 ml de jugo de limón (natural, recién exprimido)
Paso a paso:
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Colocar la leche condensada en un bowl.
Agregar el jugo de limón y mezclar bien con batidor de mano o espátula. Vas a notar que la mezcla empieza a espesar.
Incorporar la crema de leche (fría, sin batir) y seguir mezclando hasta obtener una preparación homogénea y cremosa.
Distribuir en copas o recipientes individuales.
Llevar a la heladera por al menos 3 horas (ideal 5 o más) para que tome cuerpo.
Decorar con ralladura de limón, galletitas trituradas o un poco de crema batida al momento de servir.
¿Se puede adaptar o hacer más liviana?
Sí. Si querés una versión más ligera, podés usar crema de leche reducida en grasa o yogur natural en lugar de crema. También hay quienes reemplazan la leche condensada por una mezcla de yogur y edulcorante, aunque el resultado ya no es exactamente una mousse tradicional.
Para sumar textura, podés incorporar claras batidas a nieve al final (aunque eso requiere más técnica) o servir la mousse sobre una base de galletitas trituradas para imitar una especie de cheesecake sin cocción.
¿Cuánto dura y cómo se conserva?
La mousse de limón puede conservarse en la heladera durante 3 o 4 días, bien tapada. No se recomienda congelarla, ya que la textura puede cambiar. Lo ideal es hacerla por la mañana si se va a servir de noche, o incluso el día anterior para que tome una consistencia más firme y sabrosa.