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Un presente de angustia, y un futuro de incertidumbre y discriminación: ¿Qué efectos trae el encierro sobre la mente?

Un presente de angustia, y un futuro de incertidumbre y discriminación: ¿Qué efectos trae el encierro sobre la mente?
Con un futuro incierto, la "nueva normalidad" post pandemia es una incógnita (Foto AP / Natacha Pisarenko)

Mientras la cuarentena se plantea como la única herramienta para hacerle frente a la pandemia de coronavirus, muchos argentinos se encuentran -más allá de las urgencias económicas- en una dicotomía entre el encierro por prevención y la necesidad del contacto social.

Con el encierro como horizonte y con amigos por las pantallas, la realidad post pandemia, también planteada como la "nueva normalidad", se presenta como un escenario indefinido, lleno de incertidumbre, ansiedad y hasta en algunos casos angustia.

A24.com consultó a especialistas para analizar, además del presente incierto, el futuro de la pandemia y cómo afectará a la psiquis: miedo al salir, discriminación por los contagios y hasta cierta rebeldía post encierro son algunas de las prácticas que identificaron los analistas.

Vivir entre cuatro paredes

Pese a que existen algunas naciones donde la cuarentena mutó hacia el distanciamiento social, en la Argentina aún prevalecen los sistemas restrictivos, con salidas breves o por actividades particulares.

El viernes, el presidente Alberto Fernández advirtió que este lunes en todo el país, menos la región del AMBA, comenzarían con una nueva fase de "flexibilización" y apeló a la responsabilidad de cada uno de los argentinos a la hora de cuidarse del ya nombrado COVID-19.

"En algunos países hubo toque de queda, más específicamente en Latinoamérica, que se relaciona a cómo los que toman decisiones creen que somos", dijo a A24.com Martín Etchevers, secretario de Investigaciones de la Facultad de Psicología (UBA).

En ese sentido, el especialista advirtió que en vez de realizar estas intervenciones restrictivas se podría haber elegido promover "un sentimiento de responsabilidad y de altruismo", opción que, a la luz de los eventos que se sucedieron, fue desestimado para evitar "tomar riesgos".

En las últimas decisiones gubernamentales este factor empezó a ponerse en práctica, aunque en un primer momento se buscó "una intervención conductual y de comportamiento" al instaurar la cuarentena y el distanciamiento social, acciones que en palabras del especialista provocaron ansiedad, incertidumbre y una fuerte contradicción entre el apoyo a la decisión y la sensación de imposición.

"Estamos en un momento inédito, nunca hubo un 'arresto domiciliario' de casi todos los habitantes del mundo. Como los virus son muy peligrosos e imposibles de detectar, porque son muy pequeños, generan un ambiente paranoico. No se sabe quién es portador y quién no", reflexionó Alfredo Moffat, Director de la Escuela de Psicología Social para la Salud Mental y discípulo directo de Enrique Pichón Riviere, y subrayó: "Esta paranoia es de vida y muerte".

Según Moffat, "la esquizofrenia es la soledad total", aunque en este caso el encierro cuenta con "cierta sensatez porque el contagio es peligroso"; pero de todos modos se "crea una situación psicológica difícil, porque estamos en un desconcierto respecto a dónde vamos".

Incluso, dice, se genera una sensación "esquizofrenizante": "La solución ahora es que cada uno se quede encerrado en su casa. Jean-Paul Sartre decía: 'Yo soy la mirada del otro', entonces si me quedo solo no sé quién soy y la mirada familiar no sirve porque ya me conocen", señaló a A24.com.

Una estrategia común, diferentes realidades

La falta de vacunas o un tratamiento efectivo provocó que la estrategia mundial, impulsada por la Organización Mundial de la Salud, sea un cambio en la vida cotidiana. El abrazo, la charla y hasta el simple estrechar de manos se convirtieron en motores de contagio.

"Hay un enorme trastocamiento de la vida, que se desarma, y que necesita previsibilidad. Hay que construir un nuevo orden dentro de los hogares y se hace como se puede", explicó a A24.com Sergio Visacovsky, Doctor en Ciencias Antropológicas e Investigador Principal del CONICET.

Las diferencias en las condiciones del aislamiento, que no solo se dan por los sectores socio-económicos sino también por la disparidad dentro de cada uno de estos grupos provocó que "el aislamiento se desarrolle de distintas formas", señaló el antropólogo. "Las franjas etarias más jóvenes, que recién se incorporan a los sectores laborales están en una situación difícil incluso desde lo habitacional. Hay heterogeneidad y diversidad".

"En la cuarentena hay una intervención conductual que se basa en el castigo, pero las intervenciones más exitosas se apoyan en el premio, que en este caso es colectivo, pese a que la responsabilidad es individual", destacó Etchevers.

Las personas mantienen su distancia social mientras el sol se pone a lo largo de Ocean Beach, el lunes 4 de mayo de 2020, en San Diego durante la pandemia de coronavirus. (Foto AP / Gregory Bull)
Las personas mantienen su distancia social mientras el sol se pone a lo largo de Ocean Beach, el lunes 4 de mayo de 2020, en San Diego durante la pandemia de coronavirus. (Foto AP / Gregory Bull)

En palabras del Secretario de Investigaciones de la Facultad de Psicología de la UBA, "nunca hay suficiente castigo". "Las denuncias y la policía nunca es suficiente si las personas no tienen responsabilidad y no pueden cuidarse a si mismos. Siempre vas a tener un mínimo 'disfuncional', pero la gran mayoría hace que funcione".

Es más, para Etchevers cuando surge la afirmación del éxito de la cuarentena, ésto "no funciona como una recompensa, sino más bien como una amenaza latente". "Por eso los pasos deben ser con reglas claras, con un plan claramente expuesto y con recompensas; así, si se cumple, aumenta la adherencia genuina y no impuesta", señaló.

"Las denuncias y la policía nunca son suficientes si las personas no tienen responsabilidad"

Pandemias en la historia

En ese tono, Adriana Álvarez, Dra. en Historia e Investigadora Independiente del CONICET, señaló a A24.com cómo fue la evolución de esta práctica. "A principios del Siglo XIX las cuarentenas de aislamiento ya se habían aplicado en nuestro país, pero no eran sistemáticas y respondían al pánico. En la epidemia del Cólera se encontraban los cadáveres en la vía publica o abandonados en las casas porque las familias porque habían huido para no estar con el enfermo".

"En ese momento, la idea no era salvarlos sino recluirlos para evitar el contagio. Hacia fines del siglo XIX, en el caso del Cólera, se hacia dos tipos de cuarentenas con los inmigrantes que llegaban al puerto de Buenos Aires: una de rigor, para los que portaban la enfermedad, en lugares como el Hospital Flotante Rodolfo del Viso; y otras de observación, donde se los tenía 15 o 20 días para ver si desarrollaban síntomas. Prevalecía la idea de un tratamiento y prevención, y ya no era una reacción por temor", destacó la historiadora.

Con una mirada sobre el pasado pero con un horizonte a futuro, Álvarez destacó: "En función de cómo se construyeron los relatos de otras enfermedades podríamos decir que en la construcción social del COVID-19 habrá una parte destinada a los trastornos de conducta, incluso cuando no sepamos si desde el punto de vista estadístico fue significativo".


En esta foto de archivo del 28 de abril de 2020, la enfermera practicante habla con un paciente y le toma la mano mientras un médico le administra una vía intravenosa en el Roseland Community Hospital en Chicago. Muchos afroamericanos que miran las protestas que piden que se alivien las restricciones destinadas a frenar la propagación del nuevo coronavirus los ven como un ejemplo más de cómo su salud y sus derechos simplemente no parecen importar. (Ashlee Rezin García / Chicago Sun-Times vía AP, Archivo)
En esta foto de archivo del 28 de abril de 2020, la enfermera practicante habla con un paciente y le toma la mano mientras un médico le administra una vía intravenosa en el Roseland Community Hospital en Chicago. (Ashlee Rezin García / Chicago Sun-Times vía AP, Archivo)

"La asociación del COVID-19 con la depresión va a seguir intacta por el lugar que los trastornos de la conducta ocupan en la sociedad - continuó la Investigadora de CONICET-. Además estará la asociación con la incertidumbre, que parte de la incertidumbre médica y que hoy está más exacerbada porque está muy instalada la idea de que la medicina puede curar todas las enfermedades".

Dilemas de la pandemia

Tal y como lo expusieron los especialistas, la aceptación de la cuarentena como medio de prevención, junto con la necesidad de contacto social son acciones contradictorias porque la salud también radica en el contacto con los "otros".

"Es una situación que está en todo el mundo. No hay lugares en donde no pase y hoy no podemos acercarnos ni al vecino", destacó Moffat y agregó: "Es la primera vez que se consagra la incertidumbre, que es peor que el miedo y la tristeza porque sé a qué temo o qué perdí. Pero hoy te perdés quién sos y todo es confuso porque la realidad está construida por la sociedad; y hoy el afuera es virtual, con lo cual perdemos el cuerpo".


En esta foto del 22 de abril de 2020, un hombre con una máscara de montaña un scooter con obras de arte inspiradas en coronavirus y madera contrachapada que cubre las puertas y ventanas de una tienda de donas cómodamente cerrada en Las Vegas. (Foto AP / John Locher)
En esta foto del 22 de abril de 2020, un hombre con una máscara de montaña un scooter con obras de arte inspiradas en coronavirus y madera contrachapada que cubre las puertas y ventanas de una tienda de donas cómodamente cerrada en Las Vegas. (Foto AP / John Locher)

Etchvers señaló que "los cambios de humor se dan porque el ser humano cuenta con rutinas que se logran a lo largo de los años y un sistema de creencias que se internaliza, por eso cuando hay cambios deben estar bien diseñados y con fechas claras porque es muy difícil mantenerlo en el tiempo", y hay personas que "se especializan en sortear al sistema porque es opresor y no protector".

"También hay otras cuestiones que generan tensiones, hay una presión muy grande de romper con el aislamiento social y están los que necesitan salir urgentemente a trabajar. Pero, además, hay mucha gente que tiene miedo de poner el pie fuera de la casa", afirmó Visacovsky.

Cuando la pandemia tocó suelo nacional también surgió, incluso, otra controversia. Al nacer en otro país, en un primer momento se apuntó contra los sectores sociales "altos" por la posibilidad de viajar al exterior, sin embargo ahora el COVID19 ya se propaga en los sectores más bajos.

"En la construcción social que se haga del COVID19 estará exacerbada la incertidumbre, porque está muy instalada la idea de que la medicina puede curar todas las enfermedades"

"Sucedió algo que es conocido en estos fenómenos: la búsqueda de culpables. Una manera grave y equivocada de ver una situación. La historia demuestra que estas visiones no ayudaron, pero sí ayudaron las buenas estrategias y las acciones solidarias. Si me dicen usá el barbijo que no solo sea para no infectarme, sino para no infectar al otro", analizó Visacovsky.

Y como si faltaran aditivos para esta situación, al malestar por la cuarentena se sumó la incertidumbre. "No sabés cuándo te agarra o cuándo te podés morir y no podés despedirte; y cuando los muertos no se entierran se transforman en fantasmas, por eso las muertes van a tener que ser elaboradas", dijo Moffat.

La tan ansiada salida

Tras el confinamiento, la visión de un futuro aún es lejana. Es por eso que la salida del aislamiento social debe considerarse como un tema por si mismo.

"Se debe tener una organización y un plan para que se incorporen los nuevos comportamientos. Tenés que explicar cómo funciona e identificar pensamientos e ideas para corregirlas si es necesario, sin subestimar al otro porque, de este modo, como pasó con el HIV, se aplicarán en el comportamiento. Y si surge una vacuna se debe hacer igual porque hay un montón de gente que creerá que no son necesarias", señaló Etchevers.

"Ese mundo tendrá cuestiones ligadas al ordenamiento, la protección y el cuidado, que pueden implicar cuestiones de segregación y discriminación que ameritan mucho tratamiento y clarificación".

En tanto, Moffat resaltó que "si se termina el peligro real biológico hay técnicas de comunidad como para dar un cierre. Se pueden hacer ceremonias con psicodrama, porque la cultura necesita del ser humano para volver a reconstruir los grupos sociales, o momentos de grandes encuentros populares y sociales. Como un 17 de octubre".

¿La nueva normalidad?

Tal y como lo expresaron los especialistas, la incertidumbre puede opacar las proyecciones a futuro y la idea de un mundo "post pandemia".

Un buen punto de partida ante la afirmación de un mundo distinto tras la pandemia de coronavirus es el pasado. "Las crisis, en general, han generado cambios de hábitos. La epidemia de la gripe (1918-19) intentó engendrar cambios de hábitos en los comportamientos sociales y de higiene; pero posteriormente fueron dejados de lado, porque la próxima gran pandemia de gripe fue en el 57/58. Habían pasado muchas décadas", explicó Álvarez.

Caricatura en la publicación argentina
Caricatura en la publicación argentina "Caras y Caretas", en 1918. Con esta imagen se evaluó cómo sería la vida, desde un punto de vista irónico, luego de la gripe española, que acabó con la vida de entre 20 y 40 millones de personas.

Esta situación, que se evidenció en el pasado, también podría aplicarse a esta "nueva normalidad". Según el sociólogo e investigador del Instituto Gino Germani (UBA), Marcelo Urresti, la pandemia "va a tener cambios en el corto plazo, pero que no necesariamente se van a instalar de modo definitivo".

Según explicó a A24.com, las medidas de distanciamiento social y desinfección "durarán lo que dure la cuarentena y se extenderán hasta que se haya producido la inmunización de la población, salvo que la pandemia se extienda o aparezcan oleadas nuevas. En cuanto se superen, la gente va a volver a juntarse, a encontrarse y a buscarse para compartir tiempo, comidas, charlas, salidas, intimidad", recalcó Urresti. Y agregó: "No me imagino una vida sin amigos y sin encuentros amorosos o sin salidas al cine o a comer en un fast food entre los adolescentes".

"Tenemos incorporado darnos la mano y acercarnos, y puede haber cierta distancia, pero en la medida que la enfermedad perdure va a tener que ser replanteado, pero será muy complicado de ser incorporado. Hay cosas que van a quedar, si había dudas respecto a la importancia al home office o actividades que se pueden desarrollar desde el hogar, quedó claro que se pueden y va a tener consecuencias desde el punto de vista socioeconómico", dijo por su parte Visacovsky.

Mientras que Urresti analizó que estas nuevas actividades remotas no se instalarán "como costumbre" sino "como un recurso alternativo. Esta pandemia y el aislamiento preventivo obligaron a innovar con mucha rapidez y eso allanó cierta resistencia preexistente. Mostró a escala bastante amplia que hay capacidad para adaptarse, pero lo hizo en virtud de las características agónicas y perentorias de la cuarentena" aunque "nunca van a reemplazar lo presencial de modo masivo, solo se irá haciendo de a poco y parcialmente".


La gente compra frutas y verduras en una tienda en Nápoles, el lunes 27 de abril de 2020. La región de Campania permitió que los cafés y pizzerías reabrieran para la entrega el lunes, ya que Italia está comenzando a reducir su cierre después de un largo cierre preventivo debido al brote de coronavirus.  (AP Photo/Andrew Medichini)
La gente compra frutas y verduras en una tienda en Nápoles, el lunes 27 de abril de 2020. La región de Campania permitió que los cafés y pizzerías reabrieran para la entrega el lunes, ya que Italia está comenzando a reducir su cierre después de un largo cierre preventivo debido al brote de coronavirus. (AP Photo/Andrew Medichini)

"No me puedo imaginar un mundo del mañana con demasiadas precisiones, pero si puedo pensar que ese mundo tendrá cuestiones ligadas al ordenamiento, la protección y el cuidado. También pueden haber ciertos problemas en torno al desplazamiento o el posible cierre de fronteras, que pueden implicar cuestiones de segregación y discriminación, que son formas del prejuicio que ya existen porque se responsabiliza a sectores sociales por la transmisión del virus. Esta situación amerita mucho tratamiento y clarificación", agregó Visacovsky.

Y añadió: "Podría suponer que se van a replantear las condiciones sanitarias en general y esto se debe replantear de un modo profundo y serio para no tener una población desatendida y no solo por problemas éticos. Esta pandemia está llevando a una crisis inédita y en el caso de la Argentina veníamos con una gravísima situación y se va a profundizar más y ahí tendremos que estar muy atentos".

"No me imagino una vida sin amigos y sin encuentros amorosos o sin salidas al cine o a comer en un fast food entre los adolescentes"

Por último, Álvarez analizó que "esta crisis puede engendrar cambios en la cuestión global de lo sanitario. Los estados estaban mirando muy hacia dentro en este punto y si bien desde la OMS siempre se miró a nivel global, es posible que se inserte un gran capítulo en esta historia al repensar las políticas sanitarias globales sanitarias".

por Romina Cansler
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