Qué enfermedad tenía Fernando Gayoso y cómo afectó su rol en Boca
Gayoso había comunicado públicamente su diagnóstico de ELA en 2024. Se trata de una enfermedad neurológica degenerativa que afecta directamente a las neuronas motoras, las cuales son responsables de controlar los movimientos voluntarios del cuerpo, tales como caminar, hablar, mover los brazos o incluso respirar.
Debido al avance progresivo de este cuadro clínico, Gayoso debió alejarse de las prácticas cotidianas en el último tiempo junto al plantel profesional. Sin embargo, su enorme compromiso con la institución hizo que nunca se desvinculara del todo, por lo que continuó vinculado a Boca como coordinador de arqueros juveniles, un espacio donde siguió transmitiendo toda su experiencia a las nuevas generaciones de la cantera.
A qué arqueros consagrados potenció Fernando Gayoso en su carrera
El formador y especialista supo convertirse en una pieza clave de Boca en múltiples tandas de penales gracias a su ojo clínico en las definiciones, un trabajo silencioso de estudio y estrategia que llevó al club a ganar series fundamentales.
A lo largo de sus diferentes etapas institucionales, su rol como entrenador potenció de manera notable a goleros de la máxima elite y de la historia reciente del arco azul y oro:
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Agustín Orión (durante su primera etapa de trabajo).
Agustín Rossi (alcanzando un nivel superlativo en la contención de penales).
Sergio "Chiquito" Romero (quien siempre se encargó de destacar públicamente su influencia directa en el éxito de las definiciones desde los doce pasos).
Cómo fue la trayectoria de Fernando Gayoso en el fútbol argentino
Antes de consolidarse como un emblema del Xeneize en el cuerpo técnico, Gayoso tuvo un recorrido previo como futbolista en el ascenso argentino. Ya en su faceta de entrenador de arqueros, trabajó inicialmente al lado de Rodolfo Arruabarrena y, tras un posterior paso por Racing Club, se produjo su regreso definitivo. Fue exintegrante del cuerpo técnico de Miguel Ángel Russo, el responsable de su regreso al club en el año 2020.
Porque así lo quería él, el trabajo fue siempre su gran motor vital para salir adelante a pesar de las adversidades físicas. “Quiero enfrentar esta enfermedad de una manera distinta y dejar una huella”, supo decir meses atrás en una de sus declaraciones más recordadas.
Ese deseo se cumplió con creces. Más allá de los resultados numéricos y de las estrellas obtenidas en el campo de juego, en Boca y en el fútbol argentino quedará el recuerdo de un profesional apasionado, respetado y profundamente querido por quienes compartieron el día a día con él, un legado humano que sostuvo con entereza hasta el final.