Las repercusiones por la lesión de Leandro Paredes todavía se perciben con fuerza en el predio que Boca posee en Ezeiza. A solo 48 horas de afrontar el duelo de ida de las semifinales de la Copa Sudamericana frente a Vasco da Gama, la baja del volante central y referente encendió las alarmas en el cuerpo técnico, obligando a Rodolfo Arruabarrena a reconfigurar la planificación de los entrenamientos para preservar el físico de sus dirigidos en una de las instancias más decisivas del año.



