Tras la captura de Nicolás Maduro y su traslado a una prisión federal en Estados Unidos, el gobierno norteamericano fijó este domingo su postura frente al nuevo escenario político en Venezuela. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Washington está dispuesto a trabajar con los actuales líderes del país caribeño, aunque dejó en claro que cualquier acercamiento dependerá exclusivamente de las decisiones que adopte la nueva conducción en Caracas.











