Aldo Roggio sintió crujir el sistema. Por primera vez fue indagado como “pope” de la construcción por la causa de los “Cuadernos K”. Sorprendió, la semana pasada, que el vendaval lo alcanzara, y sorprendió también que él mismo se adelantara y apareciera en Comodoro Py para negociar una salida como “arrepentido”. Después de tres citas con el juez Claudio Bonadio, lo logró. Y este jueves debió renunciar a sus empresas.











