La investigación por presunto enriquecimiento ilícito contra el vocero presidencial Manuel Adorni sumó este lunes un capítulo clave: declararon las dos mujeres que figuran como financiadoras de la compra de su departamento en Caballito.
Graciela Molina de Cancio y Victoria Cancio dieron testimonio en el marco de la investigación por el presunto enriquecimiento ilícito del funcionario. La fiscalía busca verificar si las operaciones se corresponden con la capacidad económica declarada.
La investigación por presunto enriquecimiento ilícito contra el vocero presidencial Manuel Adorni sumó este lunes un capítulo clave: declararon las dos mujeres que figuran como financiadoras de la compra de su departamento en Caballito.
Se trata de Graciela Molina de Cancio y Victoria Cancio, quienes se presentaron esta mañana ante el fiscal federal Gerardo Pollicita.
Ambas aparecen como acreedoras del funcionario, ya que le habrían otorgado una hipoteca “no bancaria” por un total de 100.000 dólares, 85.000 y 15.000, respectivamente, para la adquisición del inmueble ubicado sobre la Avenida Asamblea.
La operación se concretó el mismo día en que su esposa, Bettina Angeletti compró otra propiedad en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz, lo que también quedó bajo análisis en el expediente.
Las dos mujeres confirmaron que le prestaron 100 mil dólares en efectivo a Manuel Adorni para la adquisición de un departamento en el barrio porteño de Parque Chacabuco.
Según su testimonio, no conocían personalmente al funcionario hasta el momento en que se concretó la operación, la cual se realizó ante la escribana Adriana Nechevenko.
Además, señalaron que se trató de la primera vez que realizaban una operatoria de este tipo, mediante una hipoteca privada.
Uno de los puntos clave de la declaración fue el origen de los fondos. Las prestamistas explicaron que los 100 mil dólares provienen de:
De acuerdo con su versión, la combinación de estos ingresos les permitió reunir el monto entregado.
En su declaración, las mujeres también indicaron que Adorni todavía adeuda parte del dinero recibido. Según precisaron, restan pagar 70 mil dólares, que deberán ser cancelados en noviembre, con un interés del 11%.
Este detalle forma parte del análisis judicial sobre las condiciones del financiamiento y la legalidad de la operación.
El miércoles le tocará a las otras dos testigos, las jubiladas Beatriz Alicia Viegas y Claudia Bibiana Sbabo, quienes le vendieron a Adorni su nuevo departamento en Caballito, sin desprenderse del anterior. El funcionario escrituró con hipoteca entre privados, les pagó 30 mil dólares y quedó debiendo 200 mil a saldar en noviembre próximo, sin intereses. A ambas también se les levantó el secreto fiscal.
Uno de los puntos centrales del caso gira en torno a la naturaleza de ese financiamiento. La escribana Adriana Nechevenko, que intervino en ambas operaciones, negó que se hayan realizado préstamos en efectivo.
Según su declaración, se trató de un acuerdo de compra en cuotas, es decir, un financiamiento directo de los vendedores y no de un crédito externo, y aseguró que todo se realizó dentro de un marco “normal”, sin irregularidades.
Sin embargo, el fiscal busca determinar si ese esquema fue legítimo o si se utilizó para ocultar el origen de los fondos.
Además, otro punto bajo la lupa es el valor del inmueble: la propiedad adquirida por Adorni habría sido comprada por 230.000 dólares, una cifra que, según la investigación, podría estar por debajo de los precios de mercado.
En el marco de la causa, la semana pasada también declaró por Zoom el exfutbolista Hugo Morales, quien había sido el dueño original del departamento antes de vendérselo a las mujeres que luego concretaron la operación con el funcionario.
Con estas nuevas declaraciones, la Justicia busca reconstruir la ruta del dinero y determinar si existieron irregularidades en la compra del inmueble.