Sesiones Ordinarias 2022

Entre la fragilidad y la tirantez interna: claves que dejó el discurso de Alberto Fernández en el Congreso

Faltaron Máximo Kirchner y Wado de Pedro. El trato con Cristina fue distante. La oposición mostró, también, sus fisuras. ¿Que pasará con el acuerdo con el FMI?
Stella Gárnica
por Stella Gárnica |
Massa

Massa, Alberto Fernández y Cristina Kirchner, en la apertura de las sesiones ordinarias en el Congreso (Telam)

Las miradas tensas y distantes entre el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner durante la apertura del 140° período de sesiones ordinarias del Congreso, dejaron al descubierto la grieta y la fragilidad que atraviesa la coalición de Gobierno en medio de fuertes tironeos por las negociaciones con el FMI y por la postura a tomar sobre la invasión militar de Rusia en Ucrania.

El primer flanco de debilidad que tuvo que afrontar Alberto Fernández fueron los faltazos de los dos hombres fuertes del kirchnerismo, después de la propia Cristina Fernández.

La ausencia del ex jefe del bloque de diputados del Frente de Todos, Máximo Kirchner (quien prefirió quedarse durante el fin de semana largo en su casa de El Calafate, Santa Cruz) y la del ministro más cristinista, Eduardo De Pedro, que se fue de gira a España, ratificaron así que albertismo y kirchnerismo no lograron zanjar las diferencias por las negociaciones de la deuda con el FMI y sobre el repudio que pide la comunidad internacional contra la invasión rusa en Ucrania.

Mientras Máximo Kirchner faltó después de renunciar a la jefatura del bloque por rechazar la negociación del ministro de Economía, Martín Guzmán, con el staff del FMI, Alberto Fernández terminó confirmando que sigue negociando y pidió el apoyo del oficialismo y de la oposición para sancionar el acuerdo que Guzmán estaría cerrando en estas horas, con detalles del tema tarifario incluido, y que quiere enviar al Congreso "esta semana".

¿Ganó la postura pro-EE.UU. y perdió la pro-rusa en el gobierno?

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En algunos sectores del Gobierno inerpretaron como un triunfo del sector albertista que como el canciller Santiago Cafiero impulsaba una postura más pro EE.UU. que considera la incursión militar de Rusia como una "invasión y un delito de guerra" los ataques a Ucrania. Del otro lado: la postura kirchnerista pro-rusa, que defendía -hasta ahora- los argumentos del presidente Vladimir Putin sobre supuestos avances de la OTAN contra sus fronteras y evitaba hablar de "invasión".

Así, en su tercer discurso de apertura de sesiones ordinarias como Presidente, Alberto Fernández, apareció intentando hacer equilibrio y evitar la ruptura con el kirchnerismo.

Flanqueado por la Vicepresidenta que lo instó a pedir "un minuto de silencio" para las víctimas de la guerra y el Covid-19 ante presiones de la oposición, Alberto Fernández terminó ratificando la postura de Cancillería, al repudiar la "invasión de la Federación Rusa en Ucrania". Todo fue en medio de gritos y reclamos de diputados de la oposición.

Pero, ¿Cristina terminó dando su aval a ese minuto de silencio por las víctimas de la invasión rusa en Ucrania?. En un llamativo giro discursivo, Alberto también intentó bajar el tono de confrontación con Rusia englobando el homenaje a las víctimas de la guerra, con las víctimas del Covid-19.

Ante tanta tirantez en el recinto, se vio al titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, rodeando a Alberto Fernández con gestos adustos ante el reclamo de la oposición, pero sin pronunciar una sola palabra.

Massa -según supo A24.com- acompañó a Alberto Fernández a la residencia de Olivos, al término de la Asamblea Legislativa. Allí se terminaría de cocinar la estrategia para cerrar el acuerdo con el FMI y negociar el apoyo político de diputados y senadores del oficialismo y de la oposición, para su tratamiento y necesaria aprobación en el Congreso.

Alberto Fernández quedó envuelto en un clima de fragilidad con escasos anuncios concretos para este año, más allá de la confirmación de que el Gobierno sigue negociando contra reloj para llegar a un acuerdo con el FMI.

El mensaje de Alberto Fernández hacia la interna oficialista

Alberto Fernández repudió la guerra de Rusia contra Ucrania.jpg

Frente a ese escenario, el Presidente envió un mensaje que pareció más dirigido a Máximo Kirchner cuando hizo una encendida defensa del acuerdo con el FMI: "He escuchado con sorpresa opiniones que critican que hayamos logrado un acuerdo; a esas críticas les contesto: no queremos ajuste”.

Fernández se refirió también a la desgastada unidad del Frente de Todos. Aunque sin mencionarlo, señaló: "Nuestro proyecto político nació para oponernos a lo que, desde nuestro punto de vista, era el desastre y el desorden de la administración anterior", dijo sobre la fórmula presidencial que se impuso a Mauricio Macri de la mano de Cristina Kirchner en 2019.

Alberto pareció reconocer en público la debilidad de la coalición: "Ahora bien, un proyecto político no se sostiene solo como una coalición coyuntural o solo como una respuesta puntual ante una crisis específica", reconoció en su discurso de este martes 1° de marzo bajo la mirada atenta de la Vicepresidenta.

Y señaló: "Un proyecto político se sostiene con su vocación de seguir representando a las mayorías, con propuestas inclusivas y reformadoras, con espíritu de amplitud y diversidad. Se potencia construyendo la gran avenida del progreso, del desarrollo y de la justicia social para la Argentina. Se trata de proponer. Se trata de construir", desafió luego de ensayar una encendida de fensa de su gestión durante la pandemia.

El doble discurso con la oposición

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Mientras pidió a lo largo del discurso que lo ayuden y apoyen con las leyes que enviará al Congreso, como el futuro acuerdo con el FMI, que espera poder enviar esta semana, el discurso del Presidente contra la deuda tomada por Mauricio Macri en 2018 y los distintos altercados con diputados de la oposición por el minuto de silencio y el repudio a la invasión rusa en Ucrania, volvieron a mostrar la grieta entre oficialismo y oposición que ni siquiera pudieron superar en momentos tan graves como la amenaza de una guerra mundial y el riesgo de que el país vuelva a caer en default en apenas 20 días.

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