Los bonos solo se van a repetir, en caso de ser necesario, para seguir fortaleciendo el poder adquisitivo de los jubilados, pero el Gobierno ya descarta de plano la posibilidad de volver a un IFE (como reclama el kirchnerismo) o un bono fijo para salarios privados, como aconsejaban sectores de movimientos sociales oficialistas.
Finalmente, se impuso esa postura en la denominada "mesa tripartita" que inauguraron Guzmán, Kulfas y Moroni la semana pasada y repitieron este miércoles con las cúpulas de la Unión Industrial Argentina (UIA) y la CGT.
El propio Presidente intercedió en la interna entre el moyanismo y los gordos, para conseguir que el poderoso gremio de los Camioneros participe de las negociaciones; en la última semana había amenazado con despegarse del Gobierno y sumarse a las críticas del kirchnerismo contra la política económica y el acuerdo con el FMI.
La crisis del petróleo, el gas, los aumentos de tarifas y el FMI
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Alberto le dio el ok a Guzmán para avanzar en la reestructuración de las tarifas de servicios públicos y negociar con países amigos como Chile, Bolivia y Brasil, la provisión de gas y petróleo a la Argentina a precios diferenciales de los que impuso la guerra en Ucrania.
"El Presidente ve una ventana de oportunidad que es la economía, porque confía en el plan de Guzmán y en poder cumplir el acuerdo con el FMI", relató una fuente cercana a Alberto Fernández consultada por A24.com, que insistió en esa postura, a pesar de que el organismo multilateral advirtió sobre un "alto riesgo" de incumplimiento y anticipó la primera revisión del plan económico en mayo, un mes antes de lo previsto inicialmente.
La expectativa del equipo económico hoy es "consolidar los niveles de crecimiento de la industria, el empleo, las exportaciones", y aumentar los ingresos fiscales incluso con la ayuda de la inflación. Dicen que si se logra, el año que viene Argentina va a estar creciendo en niveles de entre el 5% y el 6 % y se va a mejorar la calidad de las fuentes de trabajo y van a ser mejor remuneradas.
Alberto se pone al frente de las negociaciones por el gas con Bolivia
Alberto Fernández celebró el triunfo del candidato del MAS, Luis Arce, a la presidencia en Bolivia.
La preocupación del Gobierno es la urgencia por evitar cortes de suministros de servicios públicos en pleno invierno, agravados por la incertidumbre por posible desabastecimiento generado por la guerra en Ucrania.
Eso se suma a las expectativas de creciente malhumor social cuando se empiecen a aplicar los aumentos de tarifas entre abril y junio.
El Gobierno mira como un espejo cómo los problemas de precios y desabastecimiento internacionales de gas y petróleo ya empiezan a generar inestabilidad en gobiernos vecinos como el de Perú.
Ante la amenaza de un paro de transportistas en el interior, el Gobierno creó este miércoles una mesa para monitorear la crisis del gasoil, encabezada por el vicejefe de Gabinete, Jorge Neme, un funcionario cercano a Juan Manzur, y los kirchneristas secretario de Energía, Darío Martínez, y el titular de YPF, Pablo González.
Por otra parte, Alberto Fernández pidió a Guzmán salir a negociar la compra de gas con sus pares de Chile, Bolivia y Brasil.
Luego de haber encabezado encuentros con sus pares de Chile en medio de la visita oficial del presidente chileno Gabriel Boric el lunes en la Casa Rosada, Guzmán se encontrará este jueves y viernes en Brasil para seguir negociando con el ministro de economía de ese país, la compra de gas y petróleo para evitar cortes en los suministros este invierno.
Alberto Fernández por su parte, recibe este jueves a las 10 en la Casa Rosada a su par de Bolivia, Luis Alberto Arce, para destrabar ellos mismos la negociación por la provisión de gas de Bolivia a Argentina.
Alberto Fernández y la inflación
Alberto Fernández y la guerra contra la inflación. Hay diablos que aumentan los precios dijo en declaraciones televisivas el Presidente..jfif
La orden del primer mandatario a los ministros y funcionarios del área es "concentrarse en la gestión y medidas para intentar parar la inflación, que no supere el 50% este año, y no responder a las chicanas" internas ni externas.
El Presidente está convencido igual que Guzmán que la estabilización de la macroeconomía producto del acuerdo con el FMI va a ayudar a bajar las expectativas inflacionarias. Resta confirmar cómo influirá la inflación importada por la guerra en Ucrania, señalan en el círculo íntimo del Presidente.
Alberto Fernández intervino personalmente para evitar una ruptura de los dirigentes del gremio de Camioneros con la CGT. Se reunió a solas con él este miércoles.
El objetivo del Gobierno es garantizar la paz social en las calles, y en ese sentido, desde el kirchnerismo salieron duro a reclamar medidas más drásticas.
Impulsaban la vuelta del IFE o de un bono fijo para todos los empleados públicos y privados establecidos por decreto presidencial.
Desde la Casa Rosada evitaron responder a las duras advertencias no solo de Máximo Kirchner desde el gremio de la UOM, sino del gobernador Axel Kicillof que vaticinó un panorama muy complicado en el conurbano porque dijo: "los salarios de la gente no aguantan más" y agregó: "los que gobernamos no tenemos que tener miedo de tomar medidas más drásticas".
"Va a haber una cantidad de medidas que buscarán aminorar el proceso inflacionario", les confirmó Alberto a funcionarios cercanos en las últimas horas e insistió en trazar un panorama alentador: la última semana de marzo no hubo aumento de alimentos, y la primera semana de abril tampoco. ¿Todo eso Alcanzará?
Una gran devaluación está descartada, dicen en el primer piso de la Casa Rosada tras señalar como ejemplo que el dólar blue en las últimas horas cotizó más barato que el dólar turista y se va achicando la brecha. Más allá de los rumores de un shock de cambios para salir de la encrucijada, Alberto Fernández ratifica -por ahora- la permanencia del gabinete económico.