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Lo que se habla en La Rosada: el plan por las vacunas, las clases y cambios de fechas de elecciones

por Stella Gárnica | 06 de febrero de 2021 - 07:51
Lo que se habla en La Rosada: el plan por las vacunas, las clases y cambios de fechas de elecciones

En medio de la incertidumbre por la demora en la distribución de las vacunas, el Gobierno en pleno celebró ante la oposición una victoria. Es apenas una batalla. Pero importante a los fines de mostrar resultados, movimiento y "credibilidad" sobre el plan de vacunación.

Una "bendición" científica dio algo de tranquilidad. No obstante, en el discurso oficial se sigue haciendo referencia "a la guerra global" entre países y laboratorios, que pujan por enfrentar la segunda ola del COVID-19.

Junto al ministro de Salud, Ginés González García, media Casa Rosada salió a festejar esta semana como un triunfo el aval internacional que recibió la vacuna rusa Sputnik V que, después de críticas generalizadas por la falta de datos científicos públicos, completó la Fase 3 y fue considerada 91% efectiva para pacientes de riesgo, por la reconocida revista británica The Lancet y por la Unión Europea.

La vacuna rusa pareció inclinar la grieta, por primera vez en los últimos meses de pandemia, para el lado del oficialismo, al dejar sin argumentos válidos a los dirigentes de la oposición que llamaban a no vacunarse por la falta de credibilidad de la misma.

El plan del Gobierno para sobrellevar la crisis por la segunda ola de coronavirus -que esperan a partir de marzo-, incluye la posibilidad de postergar las elecciones primarias de agosto.

Esto pasa en el comienzo de un año en que el oficialista Frente de Todos se jugará en elecciones intermedias la actual mayoría en el Congreso y la alianza opositora Juntos por el Cambio busca hacer pie y posicionar a sus candidatos a la sucesión presidencial en 2023.

Todo se dio por pasos esta semana: primero una charla personal de Alberto Fernández con el presidente ruso, Vladimir Putin, y la confirmación de la efectividad de la Sputnik V y la entrega de la cantidad de dosis prometidas por Rusia para febrero y marzo.

Un día después, González García confirmaba en una interpelación en Diputados, el plan de vacunación con contratos cerrados por el Estado argentino para la compra de 62 millones de dosis, entre las vacunas Sputnik V, la AstraZeneca y la de Covax.

Así, por primera vez después de meses de rumores de cambios de gabinete, el ministro de Salud fue a explicar ante el Congreso que el plan de vacunación -demorado- apuesta a la inmunidad de rebaño recién en julio.

El jefe de gabinete, Santiago Cafiero, salió después a confirmar que las negociaciones están empantanadas con el laboratorio de China, Sinopharm, porque que no le convence el precio al Gobierno argentino.

En el medio, China dice que podría garantizar unas 30 millones más de dosis para los argentinos, para empezar el ciclo lectivo tranquilo.

La vuelta a clases

Mientras nos vacunan, la enfermedad avanza y muchos funcionarios resultaron aislados paradójicamente esta semana, por ser contactos estrechos de Covid-19 o por directamente, dar positivo su PCR.

En medio de la discusión por la vuelta presencial a clases, le tocó aislarse esta vez al ministro de Educación, Nicolás Trotta, que venía debatiendo en una gira provincia por provincia, el plan para el regreso a las aulas entre el 17 de febrero y el 1 de marzo, según lo decida “cada provincia”.

Una reunión con la ministra de Educación de Santa Fe terminó obligando a Trotta a aislarse preventivamente el jueves y poner en duda la continuidad de la gira por el interior.

Ahora, el ministro de Educación espera un segundo test negativo este lunes, para confirmar la convocatoria al Consejo Federal de Educación para el próximo jueves 12, en la que espera anunciar formalmente el retorno a clases en todo el país, con el consenso de los gobernadores, con protocolos, y acompañado por los ministros de las 24 jurisdicciones provinciales.

Elecciones en la mira

Frente a la fuerte presión de padres y oposición para el retorno a clases, la Casa Rosada y la mayoría de las provincias ya no dudan en comenzar en marzo, sí o sí.

Pero ahora, lo que está en dudas y fue discutido en la cúpula de la alianza de Gobierno es el cronograma electoral.

Después de varios meses, Alberto reunió el jueves en Casa Rosada a la mesa chica del FdT mientras Cristina seguía las alternativas por teléfono.

En el despacho presidencial almorzaron el jueves Presidente con el jefe del bloque de diputados del FdT, Máximo Kirchner, el presidente de la Cámara baja Sergio Massa y los ministros Santiago Cafiero y de Interior, Wado De Pedro.

Las tres patas del FdT decidieron “no suspender las paso” por única vez como pedían los gobernadores, sino “postergar la fecha” de su realización con el argumento de un eventual rebrote de la pandemia.

“Dejar pasar de largo el invierno", dijeron. En esa línea, analizaron tres alternativas:

1- Postergar las PASO de agosto a septiembre u octubre, lo que pospondría a su vez, las elecciones generales para noviembre o diciembre de este año.

2- Otra opción que analiza el Gobierno es unificar las PASO y las elecciones generales para octubre.

3- Para evitar perder el debate con la oposición, la modificación del cronograma electoral saldría por DNU.

4- Después buscaría el aval del Congreso con la mayoría oficialista (mitad más uno de los votos, dicen cerca del Ministro del Interior, alcanzaría).

Pero desde la oposición anticipan un duro debate, y sostienen como una violación a las instituciones de la democracia modificar por decreto una ley.

Justamente, la ley electoral establece que las PASO se realizarán el segundo domingo de agosto. Es el debate que se viene en las próximas sesiones extraordinarias del Congreso.

El pacto económico y social

La otra grieta está marcada por la cuestión económica. Un eventual plan para congelar los precios, salarios y tarifas y aumentar las retenciones a las exportaciones agropecuarias desataron esta semana un nuevo reclamo generalizado de gremios, empresarios y de las entidades del campo.

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El Gobierno lanzó el debate por un acuerdo de precios y salarios en línea con la inflación del 29% calculada en el presupuesto nacional 2021 por el ministro de Economía, Martín Guzmán.

Y la CGT le salió a advertir que no aceptará un “techo” para las negociaciones paritarias (aumento de salarios) pero que está dispuesta a negociar un acuerdo general.

La vicejefa de Gabinete y economista de cabecera de Alberto, Cecilia Todesca, salió a aclarar que no es la idea del gobierno imponer topes salariales, y el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, fue un poco más allá.

Este miércoles, cuando Alberto encabece en la Casa Rosada la primera reunión para definir precios y salarios en línea con la inflación, pondrá sobre la mesa el índice del 29% ante los sectores gremiales y empresarios la necesidad de que apoyen el plan del gobierno para congelar los precios relativos de la macroeconomía.

No es un contrato a firmar, es tratar de convencerlos que apoyen”, dijo Moroni. Y consiguió la respuesta del dirigente de la UIA, Daniel Funes de Rioja:

"Hay que buscar soluciones articuladas, no impuestas. Estamos a favor del diálogo social que propone el gobierno, ese es el camino”, dijo el viernes el titular de la COPAL, la cámara que nuclea a las empresas productoras de alimentos y formadoras de precios.

"De esta Argentina tenemos la culpa todos. Somos parte de un país con cultura inflacionaria, que no es buena para la sociedad, que debe integrarse inclusivamente. Los más castigados son los más pobres, y yo, como vendedor de alimentos, quiero que los compren, no poner un precio para que no lo hagan", dijo el empresario.

El Gobierno sabe que a nadie le conviene que la inflación se torne imparable como le ocurrió a Raúl Alfonsín con la híper inflación en 1989.

Y el péndulo argentino parece seguir girando.

En los últimos meses de reactivación después de la primera ola de la pandemia, los precios al consumidor vienen en una curva ascendente del 4% mensual y eso reflejado a nivel anual podría llegar al 50%, según el cálculo de consultoras privadas.

Por eso, la urgente convocatoria al pacto de precios y salarios por un lado y, por otro, de dar muestras al FMI y a los mercados de la intención del Gobierno de generar un plan económico a largo plazo.

De ahí sobrevino la confirmación de Gustavo Beliz como presidente del Consejo Económico y Social, que creará los próximos días por DNU y tendrá a su cargo administrar la grieta económica y social en discusiones con la oposición y los distintos sectores políticos, económicos y sociales para las políticas de mediano plazo de la pospandemia.