icons
Cotización dólar:
Compra
--
Venta
--
BUENOS AIRES
T. --
H. --
POLÍTICA

¿Cómo "descuarentenizar" el Gobierno?: los dilemas que envuelven al Frente de Todos

¿Cómo
Alberto Fernández y Santiago Cafiero, en el acto en ARSAT (Foto: Presidencia).

Mientras la economía cruje y el conflicto del gobierno de Alberto Fernández con la Ciudad por el recorte de coparticipación está en la Corte Suprema, en el oficialismo se desató otra pulseada: el Presidente quiere "descuarentenizar" la gestión, porque considera que ese tema está agotado y la gente pide otra agenda; pero el ala que responde a Cristina Kirchner reclama seguir liderando la lucha contra el Covid-19.

“El kirchnerismo ahora señala que no se le puede conceder a Horacio Rodríguez Larreta el control y el liderazgo sobre la pandemia del coronavirus”, confiaron a A24.com fuentes del oficialismo que comulgan con las dos vertientes en constante tensión. El jefe del gobierno porteño es el blanco de todos los ataques desde el kircherismo puro.

La vicepresidenta Cristina Kirchner y el jefe del bloque de diputados del Frente de Todos, Máximo Kirchner, no tomaron bien que el Presidente se corriera del anuncio de la prórroga de la cuarentena hasta el 11 de octubre. Luego de diez conferencias en seis meses, que duraban más de dos horas cada una, el anuncio del viernes último fue demasiado escueto.

La Casa Rosada difundió un video de 2 minutos 30 segundos, sin la voz de Alberto, en el que hablaba una locutora oficial y recomendaba a los gobernadores de provincias con mayor circulación del virus que tomaran sus propias decisiones para restringir la cuarentena. “En cambio, Rodríguez Larreta hizo esa misma tarde una conferencia de dos horas. De cara a la gente, Larreta tiene el liderazgo en la pandemia”, señalan en Balcarce 50.

“No se le puede dar ese lugar de privilegio”, señalan esos voceros. Desde la Casa Rosada observan esta nueva crítica interna del kirchnerismo puro como un nuevo desafío. La agenda del Presidente pasa ahora por anunciar obras públicas, inversiones de automotrices, motocicletas, laboratorios, cervecerías, recorre provincias y, ayer mismo, de un plan ambiental nacional.

“Alberto quiere demostrar que está ocupado y preocupado por la economía, que es el gran tema que hoy preocupa a la gente. Quiere mostrarse activo con la agenda de la gente y comenzar a discutir una salida de la cuarentena, algo que de por sí se está dando por la fuerza de los acontecimientos”, dicen a A24.com en la Casa Rosada, cerca del Presidente.

“La gente está fatigada de tanta cuarentena y quiere escuchar otra cosa. Hay que correrse de ese tema”, señalan en la Casa Rosada.

El propio gobernador bonaerense, Axel Kicillof, más cercano a Cristina Kirchner, reconoce que los casos de contagios en la provincia están en una tendencia de estancamiento, pero que ello no lo alentará a tomar nuevas medidas de apertura. No obstante, el viernes pasado anunció la apertura de la construcción privada con protocolos. Y la Provincia, especialmente el conurbano, tiene una apertura de hecho hace varios meses porque la gente de a pie sale a trabajar por necesidad, más allá de las restricciones oficiales.

En las últimas horas asomó otro conflicto. El kirchnerismo comenzó a criticar internamente al ministro de Educación, Nicolás Trotta, porque le hizo otra concesión más a la Ciudad. Tras reunirse dos horas con la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, hubo un principio de acuerdo para que 6500 alumnos de menores recursos, que no tuvieron acceso a la educación virtual, puedan volver a las escuelas en forma presencial. Aunque no lo harán en las aulas, sino en los patios de los colegios, al aire libre. Finalmente, Trotta tuvo que aclarar que va a depender del asesoramiento de los expertos.

Se sabe: Trotta es un hombre del riñón puro de Alberto Fernández y trabaja junto al jefe del sindicato de encargados de edificios, Víctor Santamaría. A los ojos del kirchnerismo a ultranza, fue una concesión –otra más- del albertismo al gobierno porteño del principal adversario presidencial de 2023. Cristina imagina un choque en las presidenciales entre Larreta y su pollo, Kicillof.

Previamente, el kirchnerismo le recriminó a Alberto las concesiones a Larreta en la apertura de bares y restaurantes, entre otras tantas. Por lo demás, el Gobierno anunció que eliminará un parte diario de la pandemia y unificará todo en un solo reporte vespertino, donde asentarán la información que antes difundían entre la noche y todas las mañanas.

Incluso, algunos referentes K, como José Mayans, jefe del bloque de senadores del Frente de Todos, criticaron al Presidente por recortarle el 1,18% de la coparticipación a la Ciudad para darle los recursos a Kicillof. No criticaron la idea de sustraerle recursos, sino que consideran que habría que haberle recortado el 2,1% que le había dado Macri en 2016. Es por eso que Alberto tuvo que enviar un proyecto de ley para sustraer ese otro tramo

“Se creaban muchas confusiones por los dos anuncios diarios, y entonces ahora unificaremos la comunicación”, dijeron a A24.com en el Ministerio de Salud que dirige Ginés González García. Pero en el kirchnerismo también lo muestran como una falta de voluntad del gobierno nacional para acaparar la agenda en la comunicación del coronavirus.

“Alberto está convencido de que no es necesaria la comunicación. La idea de no hacer el anuncio el viernes y dejar todo en manos de una locutora, no ocuparse de los gobernadores ni darles un lugar central en esas prórrogas no nos parece adecuada”, señalan en el ala kirchnerista del Ejecutivo.

“Entonces le deja el espacio a Rodríguez Larreta por entero, que es el que aparece como controlando y liderando la pandemia”, insisten.

En medio de esas cuestiones internas, la gran preocupación en Balcarce 50 pasa por la economía. La vocación de Kicillof y de los K de mantener al máximo la cuarentena choca con las propias necesidades del gobierno provincial y de la Nación: reactivar la economía para generar riqueza, exportaciones y dólares en un contexto de crisis cambiaria, con supercepo, y falta de divisas por la retracción de la economía.

En el Ministerio de Turismo, que dirige Matías Lammens, aseguran que quieren aprovechar el verano, en el que la gente no se irá masivamente del país, para aprovechar al máximo el turismo interno y el turismo receptivo. La idea es que vengan muchos extranjeros y dejen sus dólares, así como en otros sectores del Gobierno quieren convencer ahora a los exportadores agropecuarios para que liquiden sus exportaciones a 45 dólares, tarea difícil.

En Turismo aseguran que habrá apertura de todos los centros turísticos, con protocolos en marcha, con planes sanitarios de contingencia y con medidas de seguridad. Estiman que la pandemia habrá minimizado su efecto para el verano aunque eso, en verdad, no se puede pronosticar.

La tensión con Cristina Kirchner no es la única que debe atender Alberto Fernández. Su amigo, el ex presidente Eduardo Duhalde dijo el viernes último que el Presidente está “groggy” igual que lo estaban él mismo y Fernando De la Rúa en la crisis de 2001. Y que su consejo era que busque un diálogo con la oposición para políticas que aseguren la “gobernanza”.

La sola evocación de esa crisis de principio de siglo es un fantasma que el Presidente no puede aceptar. Por eso, Alberto llamó por teléfono a Duhalde luego de esas declaraciones y le recriminó en duros términos sus dichos. El ex presidente buscó descomprimir en sucesivas declaraciones, pero no llegó a despejar todas las dudas que generaron sus críticas.

En rigor, Duhalde quiere que Alberto Fernández le preste atención a sus consejos de conformar una mesa de diálogo para acordar las grandes políticas económicas con los empresarios, los sindicalistas, los movimientos sociales y los credos religiosos. Por un lado, considera que es una buena salida para lograr legitimidad de gestión. Pero por otro lo considera clave para diluir el poder creciente de Cristina Kirchner dentro de las políticas de radicalización absoluta del Presidente, tensado por una pelea interna feroz.

Alberto Fernández cerró esa discusión con declaraciones no menos duras hacia su viejo amigo Duhalde. “No hay que darle importancia", dijo. “No hace falta decir estos disparates para estar presente", agregó el Presidente, que en 2003 acordó con Duhalde la candidatura presidencial de Néstor Kirchner, que era gobernador de Santa Cruz.

"Uno de los grandes problemas de la política argentina es entender cuándo el tiempo para uno pasó", señaló Alberto. "Si quiero aparecer en la tapa de los diarios ¿qué hago? ¿voy al Obelisco y me desnudo? Esa no es la mejor forma de aparecer en los diarios", cerró el Presidente, en lo que pareció un intento de dejar sentada la idea de que Duhalde ya es un político jubilado.

por Mariano Obarrio
SUBIR

NWS

Ovación

Show