"Los recolectores son chicos que hacen crossfit todo el tiempo. Tiran, corren; tienen unos cuerpos divinos. Yo estaba baboseada, imaginate, plena pandemia, no veía nada. Estaba todo el día con la nena, mirando Topa, y decía '¡me quiero matar!'. Pero de golpe, se baja el chofer y dije ‘¡upa! Que se baje el barbijo para ver qué hay abajo’. Y cuando se lo bajó dije 'uy, que lindo esto'”, contó sobre el inicio del romance.