Esto motivó a una carta que el actor difundió a los medios donde principalmente destacaba: “Antes que nada, debo decir que si algo de lo expresado en el extenso reportaje en cuestión pudo haber ofendido a alguno de mis colegas, desde ya, pido las disculpas del caso. En ningún momento cuestioné el derecho de los actores, como el de cualquier ciudadano, a expresarse políticamente. Fue en el contexto de una larga charla de casi una hora de duración que hablé sobre, lo que entiendo, debe ser el rol del artista y la necesaria mirada crítica que, como tal, debe tener frente a la realidad política, aún cuando adhiera a un gobierno. Pretender vincularme con la dictadura, los oscuros años de censura y el horror de los desaparecidos es una CANALLADA INACEPTABLE, aunque reconozco que no es nada nuevo: descalificar cualquier voz disidente con este recurso es un clásico que, a esta altura, se ha transformado en una inolvidable y grotesca banalización de nuestras tragedias”.