El pedido se hizo en realidad en 2020, donde la cantante presentó sus datos y los de su hijo. Según la propia Oreiro, si el trámite prosperaba, prometió que volvería a Rusia una vez que termine la pandemia de covid-19. Así es que ahora deberá volver a pisar suelo ruso.
Natalia Oreiro es amada en ese país cual si fuese una verdadera. Su imagen llegó por primera vez a Rusia de la mano de la novela “Muñeca brava”, y una vez que avanzó con su carrera de cantante la recibieron con los brazos abiertos. Su figura fue creciendo cada vez más en popularidad y convoca verdaderas multitudes cada vez que se presenta en ese país, tal como puede verse en el documental de Netflix 'Nasha Natasha'.