icons
Cotización dólar:
Compra
--
Venta
--
BUENOS AIRES
T. --
H. --
POLÍTICA

Alberto y la reforma judicial: ¿una estrategia para ganar tiempo en medio de la crisis?

Alberto y la reforma judicial: ¿una estrategia para ganar tiempo en medio de la crisis?
El Presidente, al presentar el proyecto de Ley de Organización y Competencia de la Justicia Federal y la creación del Consejo Consultivo (Foto: archivo).

Alberto Fernández lanzó el debate por la ley de reforma judicial y eventuales cambios en la Corte Suprema de Justicia, con el objetivo de sacar del foco de la tormenta la principal preocupación del Gobierno: la profundización de la crisis económica y social que amenaza con propagarse en medio del pico de la pandemia y la nueva extensión de la cuarentena.

Lo hizo sabiendo que iba a recibir críticas de la oposición y de la opinión pública por darle prioridad a un debate (la reforma judicial) que no estaba entre las principales preocupaciones de la gente.

Pero no fue por falta de virtud o de sentido de la oportunidad del Presidente, sino para darle respuesta a un reclamo de su compañera de fórmula y vicepresidenta, Cristina Kirchner. El proyecto implica un cambio sustancial de los jueces federales que deciden sobre las causas de corrupción que preocupan al kirchnerismo.

Pero también pudo haber sido parte de una estrategia más compleja, en la que el Presidente volvió a jugar al juego de buenos y malos, ubicándose él en centro dentro del oficialismo.

Esto se explica así: tras anunciar la reforma judicial, Alberto salió a aclarar -casi de inmediato en una entrevista radial-, que no está pensando en modificar la cantidad de miembros de la Corte Suprema de Justicia para hacerla adicta al oficialismo como salió a denunciar la oposición.

Aclaró que esperará el consejo de los expertos, que pasará todo por el Congreso y que solo le quitaría al más alto tribunal algunas potestades para resolver recursos extraordinarios, limitando su poder a causas institucionales, de defensa de la democracia o la Constitución, como sucedió históricamente.

Casi en simultáneo, el cristinismo salió a través de la senadora Anabel Fernández Sagasti a pedir el aumento a 13 de los miembros de la Corte. Alberto volvió a quedar con un discurso en un sentido reformista “moderado”.

La economía, la verdadera preocupación

El gran miedo del Gobierno es un eventual desmadre de la economía cuando termine la extensa cuarentena. Hoy muchas situaciones son cubiertas por decretos de necesidad y urgencia que desde marzo están frenando una ola de quiebras y despidos en empresas y comercios privados. Que podrían tener un pico si se levantan esas medidas del Gobierno a fines de agosto, como admitió esta semana la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca.

El pico de contagios no termina de llegar y la incertidumbre del día a día carcome la paciencia de la sociedad, que ya no cumple los protocolos cuando ve esfumarse sus ingresos ante la parálisis económica.

Por eso, ahora el Gobierno apela en la nueva cuarentena a hacer cumplir los protocolos a expensas de "penalizar como responsable de propagar una pandemia" a quienes continúen con reuniones sociales "clandestinas".

La deuda externa

En el medio, fuentes cercanas a las negociaciones confirmaron a A24.com que Martín Guzmán anunciará en los próximos días una nueva prórroga, al menos por dos semanas más, para seguir renegociando la deuda con los bonistas privados.

La estrategia fue que el ministro de Economía y el Presidente salieran en tándem a ratificar por varios medios que no se moverían de la última propuesta. Y reclamaron a los bonistas "racionalidad y aceptar el último esfuerzo" que está haciendo el país para evitar el default definitivo.

Mientras, Guzmán buscó el apoyo de EE.UU. y el FMI para empezar a negociar la deuda con los organismos internacionales de crédito.

Pero el efecto de la falta de acuerdo profundizó la crisis local, con una nueva disparada del dólar paralelo y la incertidumbre de las empresas y fábricas que hacen cambios casi semanales en los precios de las mercaderías.

La inflación quedó, de nuevo, en el tapete de las preocupaciones por la falta de acuerdo de la deuda.

Por eso, la reforma judicial cambió al menos por una semana el eje de las discusiones que pusieron al Gobierno en la encrucijada de la curva descendente en las encuestas y el creciente malestar social porque “las medidas de ayuda no alcanzan”.

En su mensaje, el Presidente dio una nueva vuelta de tuerca, como ocurrió con el anuncio de expropiación de Vicentin, marcando diferencias con el cristinismo. Pero esta vez sin tener que dar marcha atrás, volvió a mostrar una faceta moderada.

Los 3 picos

El pico de los contagios, el pico de la crisis económica y el pico de la crisis de la deuda volverán a confluir a fines de agosto y el Gobierno aún no encuentra una solución, como admitió el Alberto Fernández este viernes al anunciar la extensión de la cuarentena hasta el 16 de agosto.

Esos son los cálculos que hace el círculo más íntimo del Presidente tras una semana hiperactiva en la que volvió a emerger el estilo Alberto, dando, en voz baja, el aval al tímido lanzamiento -a través de un encuentro de Zoom- de una “red” de 30 dirigentes de distintos sectores del oficialismo que, de consolidarse en el tiempo, podrían pasar a llamarse “albertistas". Aunque por ahora, Alberto le escape al mote.

por Stella Gárnica
SUBIR

NWS

Ovación

Show

Más Noticias