“Yo le pedía a Dios y a la Virgen que nos veamos antes, en el corte… Bueno, vamos, vamos. ¿Nos sentamos? Hay que decirle a la gente que Marcelo, como alguno de mis pocos amigos del medio, todo el tiempo a partir de que pasó lo de Fabián quería venir a casa. Yo estaba encerrada, encapsulada. Él me decía que no nos iba a ver nadie porque tenía la camioneta polarizada”, manifestó Nazarena mientras tomaba asiento.