“Todo empezó en diciembre de 2014, con una operación que Charly se tuvo que hacer en la rodilla. La cirugía fue excelente, pero clínicamente ya no fue el mismo después de esa intervención. En enero de 2015 estaba muy caído y sin fuerzas. En febrero siguió igual, y en marzo como se sintió mejor, en abril nos fuimos diez días a Miami. Pero allá empezó con uno dolores que parecían de ciática. En mayo, empezó con un síndrome febril que duró veinte días y no se sabía a qué se debía. Hasta que le hicieron un estudio por el antecedente que tenía de cáncer de hacía muchos años y, estando internado, nos dieron el resultado el 22 de ese mes. Ese día supimos que estaba todo tomado y que nada se iba a poder hacer”, señaló.