En “Cigarettes & Alcohol”, Liam aprovechó para subir aún más la energía del estadio: le pidió al público que hiciera el famoso poznan, poniéndose de espaldas al escenario y saltando al unísono, creando uno de los momentos más vibrantes de la noche. Al retomar el micrófono, celebró la escena con un “that was f*cking biblical” que desató una ovación unánime.
Con el público saltando y cantando sin parar —coreando hasta las partes de guitarra–, llegó “Roll With It”, para elevar aún más las frecuencias. Por suerte vendría el momento de vivir en vivo la cara más sensible de Oasis, que abrió con “Talk Tonight” e incluyó “Half the World Away” y el himno “Little By Little”, una de las canciones que se escuchó más fuerte en las tribunas, el campo, ¡y los alrededores!
A lo largo del show, Liam no dejó de interactuar con el público argentino, a quienes definió más de una vez con una mezcla de humor, asombro y admiración: “Ustedes están locos”, celebrando la intensidad con la que el Monumental acompañó cada canción. Entre bromas y guiños propios de su estilo, también lanzó: “Son los número 1, incluso sin el alcohol”, generando risas y aplausos.
Después de ese pasaje más introspectivo, volvió la potencia con “D’You Know What I Mean?” y el hit total que es “Stand By Me”, dos piezas claves de Be Here Now (1997) que fueron recibidas con toda la pasión de este público único en el mundo. Mientras la noche se acercaba a su final, “Cast No Shadow”, dedicada a la figura de Richard Ashcroft, y luego “Slide Away”, otro de los corazones emocionales de Definitely Maybe, aportaron condimentos infaltables al setlist.
El cierre del set principal llegó con “Whatever”, acompañada de un guiño a The Beatles con un fragmento de “Octopus’ Garden”, y una versión de “Live Forever” que reafirmó por qué esta banda marcó una época y a la música en general de una vez y para siempre. La previa del final llegó con una dedicatoria especial: antes de encarar “Rock ‘n’ Roll Star”, Liam tomó el micrófono y anunció: “Esta canción es para Diego Maradona”, desatando una de las ovaciones más fuertes de la noche. “Rock ‘n’ Roll Star” fue el último estallido del set principal, una celebración absoluta de lo que significa estar arriba de un escenario y dejarlo todo.
El cierre fue apoteósico: “Don’t Look Back in Anger” unió a los todos los asistentes en un mismo coro de catarsis y emoción compartida. “Wonderwall” fue recibida como debe, como un himno, y no faltaron las lágrimas, los abrazos y los celulares iluminando el paisaje. Y “Champagne Supernova”, acompañada de fuegos artificiales, dejó una imagen imborrable en el cielo de Buenos Aires. Al despedirse, Liam cerró con un agradecimiento que resonó en todo el estadio:
“Gracias por estar durante tanto tiempo y por bancar a esta banda ”.