Con la perspectiva que le dieron los años, Palmer también reflexionó sobre las dinámicas que pueden generarse dentro de una relación tóxica.
“Uno, de alguna manera inconsciente e inocente, es una personalidad complementaria para un tóxico. El único que puede hacer algo con uno, por uno, es uno mismo”, sostuvo.
La actriz dejó en claro que encontrar la fortaleza para alejarse de ese vínculo fue un punto de inflexión en su historia y que la maternidad tuvo un papel decisivo.
La historia detrás de la adopción de su hijo adolescente
Otro de los momentos más emotivos de la entrevista llegó cuando Patricia Palmer habló de su faceta como madre. Madre de Paula, Joaquín y de un tercer hijo, a quien adoptó en 2025 cuando el joven tenía 17 años, contó cómo atravesó el desafío de formar su familia sin una figura paterna presente.
“Yo crié sola a mis tres hijos”, afirmó. Sin embargo, rápidamente aclaró que nunca estuvo verdaderamente sola.
“‘Sola’ es una manera de decir, sin la figura paterna, porque siempre tenés gente que te ayuda. Y yo tengo una cantidad de familia y de amigas y de amigos que siempre han estado presentes”, explicó.
A partir de su propia experiencia, Palmer se refirió además a una realidad particularmente sensible: la de los adolescentes que llegan a una instancia de adopción después de haber atravesado situaciones muy difíciles.
“Vienen dañados por el desamor, por la indiferencia, por la violencia, y eso es lo más complejo de curar porque son niños que desconfían”, manifestó.
Frente a esa desconfianza y a los momentos de rebeldía que pueden aparecer durante la construcción del vínculo, la actriz explicó cuál fue su manera de acompañar el proceso.
“A eso le contestás con acciones, con amor. Con amor cuando hay rebeldía, con amor cuando hay un portazo”, expresó.
Y resumió su vínculo con la maternidad con una frase contundente: “A mí, más que tener hijos, lo que me gusta es ser madre”.
Patricia Palmer y su contundente definición sobre el amor
Sobre el final de la charla, Palmer llevó la reflexión hacia los vínculos sentimentales y explicó cómo cambió su manera de entender el amor después de las experiencias que atravesó.
“Los vínculos son como puentes que te llevan de una orilla a la otra. A veces uno tiene la necesidad de andar mucho y los puentes se terminan, pero el amor, cuando es real, es eterno; puede cambiar de vestido. Prefiero un amor de esos”, reflexionó.
Después de haber atravesado relaciones, separaciones y una intensa experiencia como madre, Patricia Palmer dejó en claro que hoy vive el amor desde otro lugar, sin depositar en una pareja la responsabilidad de darle sentido a su vida.
“No necesito que me complete nadie”, sentenció.