"Abrí uno con mucho cuidado, lo comí lentamente para poder saborear lo más posible y creo que no me comía el envoltorio porque no se podía. Tenía una sonrisa de punta a punta. Era, y creo que cada vez que recuerde, es unos de los momentos más felices de mi vida", añadió.
Luego manifestó a corazón abierto: "Más grande, con más recursos, cada vez la felicidad era más costoso: un celular, un viaje, ropas, cosas banales... y uno empieza a perderse en el mundo material, y empieza a olvidar un poco de esas pequeñas cosas de la vida que te dan felicidad inmensa. Pero por esas cosas del destino, la vida me dio una patada, o una llamada de atención. y hoy, me hizo sentir nuevamente la simpleza de la felicidad".
"Hoy, la felicidad es el despertar de cada mañana, poder abrazar a mis seres queridos, poder reír, poder llorar, poder comer un budín de chocolate sin ahogarme. La felicidad es simplemente respirar", cerró Karina Gao.
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