"Estamos viviendo el momento juntos. Más adelante, Luisana y Michael van a hablar, prefiero dejar que las cosas las hablen ellos. De todos modos, lo importante es que ya estamos acá en Argentina. Es una bendición de Dios".
"Lo único que les puedo decir es que como tío estoy recontra feliz de estar jugando con mis sobrinos", concluyó Darío, un tío ejemplar.