La comunicadora Mabel Rehnfeldt aprovechó la conmemoración del Día Mundial de la Esclerosis Múltiple para revelar que su hijo la padece.
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La comunicadora Mabel Rehnfeldt aprovechó la conmemoración del Día Mundial de la Esclerosis Múltiple para revelar que su hijo la padece.
"La esclerosis múltiple aterrizó en mi familia el 25 de octubre del año pasado. Iniciamos un camino difícil, que no se puede enfrentar solo sin apoyo en remedios, rehabilitación y asistencia sicológica", empezó escribiendo en un hilo de Twitter que tuvo gran repercusión.
"El día que recibimos la noticia el mundo se nos cayó encima. Nos hablaron de una enfermedad que no se cura, crónica, neurodegenerativa. Que puede dejar ciego, inválido o restricciones de movilidad. De un día al otro nuestras vidas cambiaron. El miedo se instaló pero descubrimos que no estábamos solos. Una red silenciosa se tejió a nuestro alrededor para pedir opiniones médicas por teléfono a Brasil, consultar con un médico francés que justo vino a Paraguay. Dolía hasta respirar en esos días", continúa su relato.
"A partir de la detección, no tengo palabras para agradecer el primer ataque a la enfermedad con el Dr. Cortti y el doctor Guido Caballero. Nos internamos. Días de miedo. No me animaba ni a decir la palabra. Sonaba gigante y demoledora", confiesa.
"Un gracias especial a los doctores Gus Arbo y Caro Servín, ella nuestra heroína que detectó. La primera que me enseñó que la #EM es la enfermedad de los mil rostros como la llaman. Puede dar de mil maneras y no ser necesariamente violenta", aclara.
Sobre el motivo que la llevó a ocultar el cuadro hasta ahora, explicó:
"Cuando me decían, “vos gorda de mierda que vas a saber lo que es no tener plata para comprar remedios?” Pero yo sí sé. En el hueso y en el alma. Caí en la grieta de muchos compatriotas obligados a polladas. Y por mi lugar en medios nunca dije nada para no lucrar con esto".
"La detección es difícil porque se confunden los síntomas. Si se tarda, la enfermedad avanza. La medicación es cara, la gente pobre no tiene como comprar. Y se necesita apoyo sicológico y a veces rehabilitación. Eso cuesta. Y cuesta mucho", agregó.
Según confesó, por su puesto en los medios rechazó una oferta que podría haberle dado una mejor calidad de vida en la lucha contra la enfermedad:
Una importante empresa de prestigio internacional se ofreció a ayudarme. Y les agradezco del corazón. Era un año a cambio de ser el motor visible para batallar contra esto. Con el alma rota dije no. No tenía dinero pero tampoco podía comprometer mi independencia a cambio de ayuda", finalizó.
La comunicadora dio más detalles de lo vivido en Facebook, revelando que en las pausas de su programa de radio se lanzaba a llorar de desesperación: