"Llegué y no había nadie, uno de los más importantes de la Argentina. No me recibió un camillero para recibir a una persona muerta", dijo.
Cuando entraron, dos médicos le dijeron que no podía pasar. Tras esperar un rato, "un médico nos dijo que mi papá 'levantó signos vitales', pero que después murió y no pudieron hacer nada".
El ex Gran Hermano, derrotado, comentó que su papá "tenía 61 años y era un roble. Era admirable. Era un tipo tan sano que le sacaron la posibilidad de vivir".
Y concluyó: "Esto le pasa todos los días a cientos de personas que quedan en un cordón tirados llorando por su familia, como si fuesen cucarachas que perdieron adentro de un tacho de vida. Hoy esto me pasa y digo, 'no me voy a callar nunca más'. Me cagaron la vida, dejaron morir a mi papá. No lo voy a dejar pasar".
A24