"Nunca me banqué a Serrat. Me deprime. Una vez me invitaron a comer un asado y estaba invitado. Todo muy agradable, cuando le insisten para que cante, me paré y dije 'si va a cantar, me voy'".
"Soy muy llorón. El último año en Vorterix fue muy difícil. Fue duro decirle a gente que estuvo conmigo veinte años 'no puedo darte más laburo´". Terminé el año muy mal, fue muy angustiante".
"No vuelvo a la tv, no tengo la necesidad. Yo creo que en un punto la televisión está acabada", finalizó.