La investigación, una de las más costosas de la historia del FBI, finalizó cuando Kaczynski envió una carta a los diarios 'The New York Times' y 'The Washington Post' acompañado de un manifiesto (el 'Manifiesto Unabomber') en el que prometía cesar con el terrorismo si lo publicaban y en el que vaticinaba un colapso económico del sistema industrial. De ser ciertas las sospechas y datos policiales, Holmes buscaba ser el mal personificado. Armado hasta los dientes y con atuendo marcial, habría disparado a sangre fría al entrar en el cine en Aurora. LAS VÍCTIMAS. Cada vez se dan a conocer más detalles sobre los fallecidos que muestran el daño causado por el asesinato múltiple en el cine. La mayoría de los 12 muertos eran jóvenes menores de 30 años, como Alexander, de 24, quien según 'USA Today' había acabado sus estudios universitarios y planeaba comenzar otros como psiquiatra. Jessica Ghawi, también de 24 años, acababa de escapar en junio a otro tiroteo mortal en Toronto, Canadá, e iba camino de convertirse en periodista deportiva. Otro de los jóvenes soñaba con trabajar como profesor de arte y abrir su propio taller de alfarería. Y otro estaba celebrando su 27 cumpleaños el día del baño de sangre. Pero con la comparecencia de Holmes ante el tribunal vuelve a plantearse la pregunta del porqué. Hasta ahora nadie sabe por qué tuvieron que morir los 12 estadounidenses, entre ellos la pequeña Veronica, de seis años. El sospechoso, sin embargo, calló y dejó hablar a sus dos abogados defensores, designados por el tribunal. Hasta que comience el proceso podría pasar todavía un año, afirmó la fiscal Carol Chambers, que no descarta una petición de condena a muerte. Es probable que hasta el juicio el mundo no sepa qué es lo que movió al estudiante más bien tímido de neurociencias a perpetrar el acto del que se le acusa. Según afirman los medios de comunicación, antes de la matanza había interrumpido sus estudios de doctorado y se había aislado más y más en su apartamento de estudiante. (A24)