Este medio tuvo la oportunidad de dialogar con el conductor, relator y periodista para recordar ese día histórico:
"Llegamos a Tokio y lo primero que hicieron fue mandarnos a buscar los camperones que entregaba Toyota. Llegamos y no había más, nos morimos de frío". "En el segundo gol de Palermo, ni me acuerdo lo que dije. Me bajó la presión, no lo podía creer. Creo recordar que cité a Dios, al buda y a la diosa Kannon. Fue una locura".
"En el vuelo de regreso, yo viajé en business con los jugadores y la copa. En un momento, Carlos (Bianchi) me dice que me saque una foto con la copa. Me saqué la foto y me quedé dos horas abrazando la copa, sin poder creerlo. Fue mi máxima alegría como relator y periodista deportivo. Una locura", cerró
Fantino.