"Nunca supe qué me hicieron, no me dormí, me durmieron. Siempre me atendió de primera, fue generoso y me abrió las puertas. Siempre fue una persona cordial y consejera", comentó el periodista.
"Empecé a ir una vez por semana por una amiga porque estaba subiendo de peso", recordó Luis.
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Y comentó: "Un día me cita muy temprano, 8 de la mañana, y nunca me permitió dudar un segundo, como que me entregué".
"Me acosté en una camilla y me tapó los ojos con un tapaojos. Yo no veía. Nunca supe", indicó sobre el tratamiento.