Ante la pregunta si podría perdonar una traición de su marido, la rubia se mostró inquieta, pero madura: "La infidelidad termina siendo anecdótica, porque lo que importa es lo que te pasó a vos con tu pareja para que se llegue a eso. Cuando uno se vuelve más grande, ya no categoriza tanto y no dice: 'Jamás perdonaría una infidelidad'. No lo sé. Ni me lo planteo porque si no, me vuelvo loca. Trato de estar atenta e intento seguir manteniendo viva la llamita", aseguró.
Luego, habló de su rol como mamá: "La rutina me ayuda ser estructurada y poder darles mayor calidad de tiempo a mis hijos. Mati va a primer grado y la llevo todos los días al colegio así me haya acostado a las 4 de la mañana. El ritual de cambiarla y desayunar con ella es importantísimo y no me lo quiero perder. También bañarla y hacer la tarea juntas. Lo mismo con mi bebé que tiene dos años", contó.
(Foto portada: La Nación)