"Lo fui a buscar para darle trabajo porque ese señor se iba a ganar una comisión. No viví un espanto porque yo ya estaba fuerte, me sentía segura de mí misma, podía pagar mi alquiler, me ganaba mi plata. Hacía varios años que había venido de Santiago del Estero", agregó.
"Este señor me sugirió, me agarró de la mano, me preguntó: "¿Me ves lindo?". Me parecía un vómito de feo, pero al margen de eso, me sentí fuerte de decirle que se estaba confundiendo y me fui", reveló Pamela.
"Pienso en cuantas chicas que vinieron del interior les pasa lo mismo. Siento que esa persona pudo haberlas hecho volver y abandonar sus sueños o asustarlas. Yo tuve esa experiencia y no puedo pretender que todas tengan la misma fuerza, porque insisto, aún hoy, soy de las que callan", reflexionó luego.
Finalmente, explicó por qué no exponía a su victimario: " Todavía no me animo, lo que no quiere decir que algún día no me anime. A favor de todas las mujeres que aún no pueden alzar la voz".