Además de dar uno de los pasos más importantes de su vida, en los próximos meses Ricky tendrá que afrontar otros retos igual de relevantes, como el comienzo de una exigente residencia de conciertos en Las Vegas, que le obligará a rediseñar una vez más su calendario familiar para poder compaginar los viajes con el tiempo que debe dedicar a sus hijos, los gemelos Matteo y Valentino (8).
"La verdad es que no tomé la decisión de estar en Las Vegas precisamente porque encajara bien en mis planes, sino porque creo que es el tipo de proyecto en el que hay que embarcarse como artista al menos una vez en la vida. Si te fijas en todos los grandes cantantes que han hecho algo parecido en esta ciudad, no podía decir que no a la oportunidad. Y además creo que a mis niños y a mi familia les va a encantar", aseguró.