Y aseguró: “Había una población mucho menor de carpinchos. Aparte, antes eran atacados hasta por el ser humano que iba a cazarlos. En cambio, desde que se construyó Nordelta, no hay ningún depredador, por lo que tienen un ecosistema con una taza de crecimiento enorme. Así que, ahora, lo que hay que encontrar es un sano equilibrio de convivencia entre la fauna y la flora y los habitantes”.
Por su parte, Elina comentó sobre los roedores: “Están en la casa como un perro más. Hace tres días tuvieron doce crías, son chiquititos. Porque son dos familias de carpinchos las que tenemos viviendo al lado de casa. Por eso nosotros les vamos a recrear su lugar, con más espacio. Pero son divinos”.
Embed
-Eduardo Costantini-