La distancia con su exsuegra marcó un antes y un después en su proceso personal. No solo significó despedirse de alguien que se había convertido en un pilar afectivo, sino también asumir que el final de la pareja traía consigo pérdidas que no esperaba enfrentar. En su relato en La Casa del Streaming, Bonelli dejó en evidencia cuánto le costó aceptar esa separación forzada y cómo se sumó al torbellino emocional que atravesó durante todo el año.
El programa quiso indagar en la profundidad de ese vínculo y la conversación se volvió íntima y emotiva. La cantante no pudo ocultar lo que siente: “Ay, no, la amo con toda mi alma”.
“Me invitaron a no tenerlo más, a retirarme de ahí, pero hasta hace poco seguía viajando y amo, o sea, para mí la sensación de hogar es esa, es ir a visitarla y aparte es una genia”, explicó Chechu, con la voz quebrada, cómo la ruptura impactó incluso en esa relación que consideraba un refugio:
Recordando los días compartidos en Baradero, Bonelli evocó con nostalgia la calidez y los gestos cotidianos que la hicieron sentir en casa: “¿Qué querés comer? Yo te preparo, acostate, dormí. Y yo decía, ay, sí, qué lindo, quiero esto. Y ahora la sensación de familia para mí se me rompió. Me he largado a llorar, es una de las cosas que más sufrí de la separación, el tener que cortar con eso. Porque la amo con toda mi alma”.
“Ella tiene todos hijos varones, entonces es como que yo era una hija también para ella. Todo lo que aprendí de la maternidad lo aprendí con ella”, concluyó la periodista.