Sin embargo, tendría que vivir una experiencia “mística”, afrontar una elección que determinaría su destino.
“En aquel momento ser chef no estaba tan bien visto como ahora”, aclaró. “Tuve en el mismo día una entrevista para trabajar en un hotel en Bariloche y para trabajar y para trabajar en el Banco de Boston, en Comercio Exterior. Y en las dos me aceptaron”, recordó entre risas.
Sin haber podido dormir, Martitegui se inclinó por la cocina del restaurant del hotel barilochense y ese fue el punto de partida de su exitosísima carrera. “Decidí muy tranquilo: sabía que era para toda mi vida. Después seguí viajando, porque se hacían pasantías, y anduve por todo el mundo”, concluyó.
LEER TAMBIÉN: Costa: De vivir en un vagón de tren a disfrutar del éxito en los medios