Lejos de bajar el tono, Cristian U redobló la apuesta y apuntó directamente contra el conductor de Gran Hermano. “A Santiago no le gusta que hablen de él y mucho menos que hablen mal. Pero bueno, si no te gusta mi opinión, lo lamento”, sostuvo tajante.
Además, dejó en claro que no piensa retractarse de sus dichos y defendió su postura con contundencia. “No soy alcahuete y mis cuentas no las pago con la tele sino con mis otros trabajos. Si me preguntás, te digo lo que pienso”, expresó.
Pero eso no fue todo. El ex ganador fue todavía más duro al analizar el rol de Del Moro dentro del reality más visto del país. “Jamás le falté el respeto, sólo dije que no me va lo que hace en Gran Hermano. Con la experiencia que tiene, calculo que podría hacerlo mejor, podría bajar el ego y la soberbia de querer ser el centro, porque GH tiene fuerza por sí solo. Es un formato armado a nivel mundial”, lanzó filoso.
Sobre el cierre, Cristian U sorprendió con una reflexión que rápidamente generó repercusión entre los seguidores del programa. “En otros países del mundo, como en Brasil, los que van a Gran Hermano salen mega famosos. Acá, los que salen son bastardeados y los bacilan porque estuvieron en un reality. Hay algo que se está haciendo mal”, concluyó contundente.
Mientras no hable de bien de Santiago del Moro no me van a llamar - Cristian U - captura Desayuno Americano
Cómo fue el paso de Cristian U por Gran Hermano 2011 y cuál fue su estrategia para consagrase campeón del reality
El paso de Cristian U por Gran Hermano quedó marcado como uno de los más dominantes y polémicos de la historia del reality televisivo. Con un estilo confrontativo, una personalidad arrolladora y una estrategia agresiva, logró convertirse en el gran ganador de la edición 2011 tras imponerse con 763.052 votos en la final.
Su recorrido dentro de la casa estuvo lejos de ser convencional. Cristian abandonó el juego luego de 57 días de competencia, cuando ya había superado cinco placas de nominación y se perfilaba como uno de los participantes más fuertes. Sin embargo, lo que parecía ser el final de su historia dentro del programa terminó convirtiéndose en el inicio de una etapa todavía más polémica.
La caída del rating llevó a la producción a tomar una decisión que generó un verdadero escándalo: permitirle reingresar al reality pese a haber abandonado por voluntad propia. Hasta ese momento, solamente podían regresar quienes habían sido eliminados mediante el voto telefónico, por lo que su vuelta cambió por completo las reglas del juego y alteró el rumbo de la competencia.
Una vez adentro nuevamente, Cristian U redobló su apuesta y llevó adelante un juego todavía más intenso. Su estrategia se apoyaba en dos pilares fundamentales: tener protagonismo absoluto dentro de la casa y desestabilizar a sus rivales. Él mismo explicó tiempo después que “manejaba los votos” desde el confesionario y que buscaba influir constantemente en las nominaciones y en las eliminaciones.
Además, reveló que contaba con un “infiltrado” en el grupo contrario, alguien que le aportaba información clave sobre las estrategias y movimientos de sus compañeros. Esa lectura permanente del juego le permitió anticiparse a muchas jugadas y sostener alianzas que consideraba necesarias para llegar a la final.
Lejos de optar por un perfil bajo, Cristian eligió exponerse constantemente. Su método consistía en intervenir en cada conflicto importante y hacer que gran parte de la dinámica de la casa girara alrededor suyo. Incluso recordó que había prometido llevar a un compañero a la final y cumplió esa promesa, dejando en evidencia que detrás de sus movimientos había planificación y no simple improvisación.
Finalmente, su juego frontal, calculador y altamente manipulador terminó dándole resultado. Combinando conflicto, influencia sobre las nominaciones y alianzas estratégicas, Cristian U consiguió dominar la edición y convertirse en uno de los campeones más recordados de la historia de Gran Hermano.