El programa es un éxito en la tierra de Artigas y Álvaro Navia explica una de las razones del suceso. “Los uruguayos que pasamos los cuarenta crecimos viendo Polémica. Personajes como Minguito, Porcel, son parte de nuestra historia. Es un ciclo recordado y querido”. Pero ¿solo el recuerdo es lo que explica el suceso? “Acá hay que destacar el trabajo de Gustavo como productor. Logró modernizar el programa sin perder su esencia y a su vez adaptarlo a la idiosincrasia uruguaya”.
Una de las diferencias que notó Gustavo fue el que el uruguayo discute como el argentino de política, pero no siente que le va la vida en eso. Son discusiones entre personas que se perciben como oponentes y no como enemigos. El productor insiste y logra que en esa mesa se sienten personas que comparten distintas miradas. Todas las voces están representadas. Por eso, el equipo vivió la emisión desde el Parlamento como emoción, pero lo siente como premio por un trabajo bien hecho.
Sofovich destaca el trabajo de todo el equipo y también la confianza de Patricia Daujotas, gerente de programación de Canal 10 de Uruguay, que incorporó el ciclo que se ve en dos emisiones semanales.
Al observar la emisión de Polémica en su original argentina y en su versión uruguaya, se nota la mano del productor. “Buscamos un humor no rebuscado. No algo cool que solo entiende una minoría sino que queremos que se ría una mayoría” afirma. En ese sentido es destacable el aporte de Sofovich para si no se puede zanjar la grieta, al menos no profundizarla. Así surgieron en la Argentina, los payasos La Camporita y Gorilón. “A veces uno piensa que baila bien, hasta que se ve en un video y comprueba que baila pésimo -explica Navia y sigue "en Polémica buscamos ese efecto, que al ver la ridiculez de algunas posturas, uno se ría y no se enoje tanto”.
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