“Dejo todo. De ahora en adelante no haré más que mantener viva a Gena. Quiero que siga en el mundo y junto a mí y a nuestros hijos. Mi amor por ella es más fuerte que mi carrera, el dinero, cualquier otra cosa. Está enferma, sufre, y yo seré su custodio y su consuelo", indicó.
Chuck Norris también decidió romper un contrato para quedarse de lleno con su mujer: “Hace dos años, al volver de un espectáculo de artes marciales en Las Vegas, mi corazón se paró dos veces. ¡Dos infartos! Los médicos me dijeron que el noventa por ciento de los hombres con el mismo cuadro habrían muerto. Tal vez fue una señal del cielo: no debía morir, porque Gena me necesitaba”.
Hasta el momento, la pareja ya gastó dos millones de dólares en tratamientos, y les reclama diez a los fabricantes del gladolinium.