Luego de una estancia junto a Jorge Rial, Orellano dejó la televisión porque ninguna propuesta lo convencía, y le llegaban “muchas ofertas bizarras”.
“Tengo varios caminos para sostener la profesión, de hecho antes de venir a Córdoba trabajé en la agencia Télam en la coordinación de noticias. Soy un laburante de esto”, afirma. Años atrás el locutor se maravilló con el paisaje de Capilla del Monte y ante la primera posibilidad hizo las valijas y se instaló cerca del Uritorco.
“No creo que seamos los únicos del universo”, dice, pero aclara que no eligió el lugar por eso. Finalmente, la distancia con la Capital lo hizo mudarse a barrio General Paz.
Hoy dice disfrutar de Córdoba y de su noche, y que los colegas lo recibieron más que bien en Radio Nacional. “La directora de la radio me da mucha libertad para hacer el magazine de actualidad. El ciclo es periodístico-musical y tratamos que sea cotidiano, que la gente sienta que hablamos de la vida”, concluye.