“Ocho de cada diez pacientes mejoraron su estado clínico, su calidad de vida y la de su entorno familiar. En promedio, desaparecieron dos de cada tres episodios de convulsiones de nenas, nenes y adolescentes que padecen epilepsia refractaria y que sufrían entre uno y cuatrocientos de esos episodios por día. Uno de cada diez pacientes ya no tiene convulsiones. Y el 50% de los que mejoraron redujeron esas crisis en por lo menos un 80%”, comienza la nota sobre el estudio que le hicieron durante 13 meses a 49 chicos.