La manera en que se enfrenta el cáncer es determinante, explicaba Patricia, con una gran sonrisa, bronceada y pura energía. La realidad es que yo soy una enferma crónica. Cada tanto voy a tener alguna recaidita de estas, pero como yo no tengo órganos tomados, y aunque los tuviera, hoy zafás muchísimas veces del cáncer. Yo tengo cáncer de gánglios, que sigue siendo cáncer de mamas. Lo traté a tiempo, lo curé una vez, y ahora que volvió a aparecer lo voy a superar de nuevo, manifestaba.