Nada de lo que suena en este disco se parece a lo que está de moda, pero el aire fresco de autenticidad le viene muy bien a un sonido en nuestro idioma que no deja espacios a otras cosas. Mientras que la mayoría de los géneros se adaptan a la moda, Arjona se aferra a sus canciones y se vuelve más acústico y musical que nunca.
MORIR POR VIVIR es el segundo corte de este proyecto y solo será una manera más de contarle al mundo que la música hecha por músicos sigue teniendo un espacio y muchos seguidores.
BLANCO sigue vivo y promete sorpresas inmensas en lo que sigue del año mientras la normalidad permita que una vez más una de las giras más esperadas vuelva a visitar los países que ya lo reclaman.