Al momento de subir al escenario para recibir la distinción y dirigirse a los presentes, muy emocionado Alejandro dijo “Cuando la vida, Dios, el Universo decide darte exagera. Estoy profundamente emocionado.(...) Hoy la palabra gracias me queda chica. También pensaba que he sido pianista, compositor, productor y cantante… y hace 15 años que soy papá, y es el título más extraordinario que la vida me ha dado. Estoy con mi mujer, Marcela, y mis hijos me han mandado saluditos desde Argentina. Así que tengo el corazón lleno de amor”. Luego agradeció a la Academia y al Consejo Directivo, y, por supuesto, a Carlos Vives, a quien le manifestó su admiración. También agradeció a todos los colegas con los que ha compuesto tantas canciones, a los que le abrieron las puertas, como León Gieco, y a sus músicos. Felicitó a los artistas también homenajeados esa noche. Y dedicó un especial agradecimiento a su amigo y maestro Armando Manzanero diciendo “Para mi el compositor más grande de canciones en nuestro idioma, y alguien a quien voy a extrañar por el resto de mi vida, alguien a quien amo.” y continuó “Le quiero agradecer a Dios profundamente por la familia que me ha dado, por la familia que tuve, mis padres, mis abuelos, por la familia que tengo ahora con Marcela Ibañez…a todos, a mis amigos que están presentes hoy. Y quiero cerrar cantándoles esta canción que compuse cuándo yo todavía no me podía comprar mi propio lugar, una canción que representa el esfuerzo de los que más allá de haber decidido ser exitosos, hemos decidido ser honestos con nuestro corazón, con nuestro lenguaje. Me honra ser parte de esta familia, de esta cultura de la música latinoamericana. Gracias de corazón” y muy emocionado se despidió cantando a capella un fragmento de Todo a Pulmón, su canción más emblemática..