Pero, hubo una de las tareas que le tocó realizar de la que se arrepiente. Se trata de un comercial que hizo para una marca de tampones femeninos que hizo en 1993.
"Le diría ( a la Natalia de ese entonces) que no lo haga porque creo que hoy ese tipo de publicidad no colaboran con las mujeres”, reconoció al sitio Teleshow.
“Tenía 12 años y estuve una semana sin ir al liceo porque, cuando yo hice la publicidad, no sabía que me estaban haciendo un primer plano de la cola. Yo no tengo ningún problema con mi cuerpo, lo he expuesto laboralmente. Soy realmente muy desprejuiciada”, dijo sobre la vergüenza que le causó en aquel entonces.
“En ese momento se vio como algo simpático, a mí me abrió muchas puertas, de hecho llegué a la Argentina por esa publicidad. Fue mi primer trabajo profesional por el que me pagaron”, contó y agregó que con esa plata viajó de vacaciones a nuestro país por primera vez.
LEER TAMBIÉN: Natalia Oreiro tendrá su documental en Netflix: cuándo se estrena