"Fue espantoso, una secuencia de terror. Las sillas seguían avanzando y la nieve quedaba cada vez más abajo. Imagínense la desesperación, quedé agarrada de los fierros, con mitones, sin tanta movilidad. Del otro lado me agarraba Franchín y me instructora me agarraba del casco", recordó Vero. Y reveló que en ese momento, en el que quedó colgado de la silla, pensó lo peor: "Sentía que me estaba por morir".
A pesar de su buen estado de salud, quienes estaban abajo tardaron tanto en ir a buscar una colchoneta para socorrerla que Lozano terminó cayendo directo en la nieve. "Yo creo que en Dios firmemente y creo que la Virgen me protegió", explicó emocionada. Y contó que desde el piso pudo ver a su marido, quien estaba al tanto del accidente pero desconocía la gravedad: "Veía el cielo, el día muy lindo y de repente las sillas empiezan a funcionar otra vez y lo veo pasar a Jorge y me hizo bien conectar con él y el amor".
Primero fue trasladada a un hospital pequeño, en el que se dieron cuenta de que necesitaba estar en un lugar de mayor complejidad y la terminaron dejando internada en otro hospital de Aspen, a 30 minutos del lugar del accidente, y allí descubrieron que se había fracturado los dos pies. "Intentaron sacarme la boca y grité mucho", rememoró la conductora.
Los primeros días los vivió con total hermetismo, preocupada por su dolor y por no poder estar cerca de su hija, ya que por el protocolo de Covid-19 solo una persona podía acompañarla en su internación, pero al cabo de unos días pudo regresar al lugar en el que se hospeda con su familia y le dieron una fecha para someterse a la intervención quirúrgica necesaria para iniciar su recuperación.
"Me operan el jueves y, si Dios Quiere, una semana después puedo volver la Argentina en una avión sanitario, pero tienen que ver cómo evoluciono como paciente", reveló.
Los detalles de la operación de Verónica Lozano
Según informó Ángel de Brito, la operación comenzó en la mañana del jueves y contó que "dura seis horas aproximadamente" y que "en una semana podría volver a Buenos Aires".
Por otro lado, en una nota con Teleshow, el traumatólogo Sergio Lancha Ruiz habló de la lesión que sufrió Verónica Lozano. “Por lo que cuenta, tuvo una fractura de calcáneo (también llamado hueso del talón), basándome en el ejemplo que dio de que los pies se le aplastaron como una papa, y que la cirugía es boca abajo. Es la típica para esa fractura”, señaló.
“Los calcáneos son huesos son esponjosos que tienen un volumen importante con una estructura ósea que mantiene ese volumen. Es una especie de hueso cúbico, no es plano. Y cuando suceden ese tipo de caídas tan importantes se las llama lesiones de alta energía, porque se acumula mucha energía, se transmite en el golpe de la caída. El calcáneo está ubicado debajo de otro hueso, el astrágalo. Con un golpe de tal magnitud, se mete adentro, y eso es lo que lo aplasta totalmente y queda en la descripción que hizo Lozano: aplastado como una papa, porque todo el contenido queda como una papilla y la corteza queda rodeando esa papilla”, explicó Lancha Ruiz sobre la lesión de Lozano.
Al respecto, contó que “lo grave de estas fracturas” es que siempre que se producen con estas características, se ven afectadas las carillas articulares, las superficies de contacto que tiene el calcáneo con otros huesos. “Al afectarse las carillas articulares, ya no hay una armonía en el movimiento, pierde esa capacidad”, continuó el médico y agregó que la cirugía “es muy compleja”.
La operación consiste en restituir el hueso “a lo más parecido a la posición original”. “Dependiendo del grado de destrucción que tuvo ese hueso -aclaró-. Pudo haberse aplastado en muchas partes y al ser así, queda como un rompecabezas que se desarmó y encajar esas piezas no es algo que pueda quedar perfecto”.
También enumeró los distintos métodos que se pueden aplicar en la cirugía: “Utilizar tornillos especiales a medida que se van encajando esas piezas con una técnica particular. Son tornillos que dejan armadas las partes fracturadas; también se pueden usar unas placas de reconstrucción del calcáneo que están diseñadas y moldeadas para que se adapten mejor y poder mantener esos fragmentos que se han dispersado. A través de esas placas también se pasan tornillos; y en los casos un poco más complejos, se usa injerto óseo para rellenar los sectores en donde quedó muy colapsado. Se se saca de otra parte del cuerpo: la zona más recurrida para eso es la cresta ilíaca, en la zona de la pelvis”.
Y remarcó que se trata de una “fractura muy compleja”. “Cuanto más complicada es más difícil que el hueso recupere la posición y la forma previa. Deja una secuela muy importante. Depende de cómo sea operada y de la habilidad del cirujano”.
“Y a partir de ahí... el proceso de rehabilitación. Primero se tiene que formar el cayo y que se unifiquen todos los fragmentos. Hay que darle movimiento, que no pierda masa muscular ni movilidad. Y lo último es el apoyo, buscar que pueda soportar el peso. Según la evolución, eso se deja para la última etapa”, cerró.