“Resoné con él. Me enterneció profundamente la desnudez de un artista que se entregaba en tiempos difíciles. Su gesto me llevó a escribirle y, en respuesta, Chiro me envió una canción. No era cualquier canción; en la desnudez de su guitarra y su voz sentí su alma. Quise vestir de sonidos esa música y el sí de Chiro fue un giro hacia una aventura que nos trae hasta aquí”, explicó la concertista.