"Yo me sentía culpable de que él reaccionara así. No se lo conté a nadie. Terminó mal y un día estaba en una plaza con una amiga y él me llamó por teléfono para saber dónde estaba y se acercó a pegarme. Le esquivé dos piñas, vi un policía, y salí corriendo. El policía salió de testigo porque hicimos la denuncia. Antes de eso no se lo había contado a nadie. Yo sentía que era culpa mía. Se terminó por la denuncia y porque estaba mi amiga de testigo. Después intervinieron nuestros padres y recién lo hablé hace poco en terapia. No sé, no me di cuenta", contó luego.