María Elena y su marido, Ricardo Godoy, estuvieron supervisando toda la mudanza para que la periodista no se llevara nada que no le correspondiese.
Godoy dijo a Intrusos que todavía no hay definiciones respecto a lo que pasará con la propiedad pero para la pareja no es una opción mudarse allí. Además, la casa necesita mucho trabajo ya que está en mal estado.
Rompió el silencio la hija de Héctor Ricardo García tras el desalojo a Anabela Ascar
A un mes del desalojo judicial de Anabela Ascar de la casona de Belgrano del difunto Héctor Ricardo García, tras una larguísima batalla judicial, la hija del recordado periodista y su marido mandaron a vaciar la propiedad. Con qué se encontraron y cuál será el destino del inmueble es lo que esta tarde mostraron en exclusivo desde Intrusos donde obtuvieron la palabra de María Elena García y su marido, Ricardo Godoy.
Con el móvil del programa de América TV instalado en la puerta de la histórica casona del recordado creador de Crónica, pudo verse cómo su hija de García, declarada única heredera universal, se llevó elementos como máquinas de escribir, libros, revistas, fotografías, antiguos juegos de living o viejos televisores, entre muchas otras cosas.
Así, por primera vez María Elena García hizo declaraciones a la prensa donde aseguró que sintió mucha bronca al entrar a la casa y ver el estado en el que estaba. Además confirmó que todo lo que seleccionó para llevarse se debe a que tiene en mente armar un museo para homenajear a su padre. Pero lo que llamó mucho la atención fue que entre las angustias que le quedaron remarcó que en los últimos tiempos de vida de su padre, Héctor Ricardo García, le mandó varios mensajes que nunca le llegaron.
En tanto minutos antes Ricardo Godoy, yerno de Héctor Ricardo García, también rompió el silencio con Intrusos y confirmó el mal estado en que Anabela Ascar dejó la propiedad, así como también el faltante de muchos objetos -como la vajilla de porcelana o la famosa bandera argentina que estuvo en Malvinas y García tenía en su casa-. Además, ratificó la existencia de las deudas de la casa que dejó la locutora en estos años en los que vivió atrincherada en el inmueble mientras avanzaba la vía judicial.