Cuando le preguntaron qué elementos verdaderos hay en las denuncias, Aldana respondió: "Aunque resulte terrible y doloroso pasar por esta situación, lo único verdadero fue el amor con Carolina. El resto forma parte de las mentiras que generó su odio. ¿Es posible creer que amigos, ex-parejas, seguidores de la banda y familiares no hubieran podido advertir en mí una personalidad tan grotesca y detestable como pretenden hacer creer las denunciantes? ¿Es creíble que en nuestro lugar de trabajo [las oficinas del sello Besótico], atestado de recepcionistas, músicos, editores, representantes y público, pudieran ocurrir los hechos que se denuncian? ¿Cómo explico, tantos años después, que eso no ocurrió? Esto es un daño muy difícil de reparar. Tengo familia, esposa e hijos. No puedo creer tanta perversidad".
"¿De qué me arrepiento? De no haberle dado la suficiente importancia a los ataques, de no haber recibido asesoramiento oportuno y de haber dejado pasar todo hasta que se precipitaron los acontecimientos. Me detuvieron sin oportunidad de defensa".
"Estar en la cárcel es estar en el infierno. Pasé Navidad y Año Nuevo lejos de mi familia. Siento desazón, soledad y desconcierto. Llegué a tener los pensamientos más negativos. Me acerqué a Cristo por medio de la oración y pude recuperar un poco de paz. Hoy le encuentro un especial sentido a la libertad y me aferro al amor de mi familia, a los amigos y a la música".
Más tarde, habló de sus días en el penal: "Hay una rutina preestablecida, con horarios y actividades que se deben respetar. Comparto un pabellón con el resto de los internos; no tengo ningún tipo de aislamiento. Gracias a Dios, una guitarra me permitió compartir música con las personas que me acompañan. Intento volcar esta difícil circunstancia en nuevas composiciones, y agradezco la aprobación de los que se animan a escucharme".
Finalmente, le preguntaron qué le gustaría hacer cuando recuperes la libertad: "Estar con Guillermina -la mujer de mi vida- y mi hija, viviendo en paz y tratando de olvidar esta pesadilla. Volver a compartir buenos momentos con mi familia, mis amigos y la música. Grabar nuevas composiciones y hacer lo que más me gusta: girar con el grupo. En estas horas difíciles nombro y le pido a Dios; me pongo en sus manos y mantengo la fe".