"En esta vertiginosidad en la que se vive, van cortando y cortando los capítulos. Los cuentos de Landriscina tenían un tiempo, si vamos a hacer una asociación de chistes no estamos poniendo el cuento y se va perdiendo la esencia", explicó.
¿Por qué hizo público su malestar? “Cuando laburás podés hacer dos cosas: ir, cobrar y listo o ponerte la camiseta y tratar de salir adelante. A mí me pasa lo segundo cuando engancho los proyectos. En lo que no estoy de acuerdo lo digo para no caretearla. Lo digo porque me gusta lo que hago, soy feliz y hay mucha gente que trabaja para que eso ocurra y salga bien".
"Surgió con 120 capítulos que terminan el 30 de julio, entonces cuando firmo en enero-febrero empecé a programar el segundo semestre del año. Por supuesto que no me quiero ir si la historia se extiende pero tampoco estoy para ver si cocinamos pollo, asado o pastas, que no me tengan haciendo el juego y después me cambien según cómo va la programación porque uno tiene su vida”, finalizó.
¿Cómo seguirá esta polémica?