Y expresó: "No puedo dejar de pensar en Blanca mi maestra absoluta que me enseñó todo sobre este amor eterno e incondicional. Mis hermosos varones que crecen más rápido de lo que puedo imaginar y me miran con tanto amor y me llenan de besos y abrazos".
"Mis hijos del corazón que me conquistaron con su cariño desde el primer día y se quedaron con un pedazo de mi corazón. Y esta maravilla que es Anita llena de risas y Alegría que corre por todos lados con sus pies pequeños e ilumina más aún nuestra casa", agregó.
"Solo tengo palabras de agradecimiento! ¡Soy tan afortunada de cumplir este sueño, gracias a Dios por elegirme como mamá de tan maravillosos hijos! ¡Feliz día a todas las mamás en su día!", cerró Pampita muy emotiva.
Valeria Mazza reveló la estrategia secreta de Pampita para triunfar como modelo
Claramente Valeria Mazza es la modelo argentina de mayor trayectoria internacional de las últimas décadas, por lo que a pesar de sus años sigue siendo una palabra más que autorizada en la materia. Así, en las últimas horas no tuvo más que palabras elogiosas hacia su colega Carolina Pampita Ardohain, sobre todo al referirse a cómo logró hacerse respetar por sus colegas en los comienzos de su carrera.
Invitada a Poco correctos (El Trece), Mazza admitió la veracidad de las históricas versiones que hablar de los famosos codazos entre las modelos sobre la pasarela en la época de los desfiles de Roberto Giordano. "Es todo verdad, obvio" aseguró Valeria frente a la consulta de Estefi Berardi.
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Al tiempo que frente a la consulta de qué fue lo peor que le hicieron, Valeria detalló lo que sucedía tras bambalinas. “El tema fue así. En el desfile de Giordano, cuando llego a ser de Giordano, éramos 100 modelos, pero yo era la única que tenía mi camarín. Entonces yo llegaba y me iba a mi camarín. Yo siempre tuve buena onda con todo el mundo, nunca discutí con nadie, nunca me faltó nada y estaba como aceptado que decían ‘Valeria abre la pasada, Valeria cierra’, nadie abría la boca, nadie decía nada”, recordó.
Y agregó: “Y yo siempre abría mis brazos, siempre con buena onda, todo bien. Nunca tuve que codear, pero es verdad que, al final, Roberto me agarraba, empezábamos a caminar y sentías alrededor…”, haciendo gestos de recibir codazos. “Entonces era terrible, había que poner mucho el cuerpo, pero sobre todo, para mí, lo que nos diferencia siempre es, sobre todo, la personalidad. La actitud y la personalidad”.