"¿Si llegué a pesar 40 kilos? Sí. Cuando veo fotos mías, digo 'ay no, por favor quémenlas'. Disimulaba sobre todo con mis padres, cuando me preguntaban si había comido y les mentía, les decía que sí y no había comido nada o me había comido una manzana nada más. Por eso siempre le digo a los padres que chequeen si sus hijos comen y qué van a hacer al baño. Yo no vomitaba, tuve anorexia. Me veía gorda y era un palito. Uno tiene deformada la imagen del espejo".
"Yo no vomitaba, tuve anorexia. Me veía gorda y era un palito. Uno tiene deformada la imagen del espejo", agregó luego.
Finalmente, contó cómo hizo para poder superar el problema: "Creo en mucho en Dios, soy muy creyente. Cuando era chica, me aferré mucho a Dios porque mi mamá me llevó al médico y los estudios me salieron muy mal. Me pegué un susto grande, estaba muy débil y ahí me comuniqué con Dios. Me cayó una ficha. Dios está muy presente en mi vida, rezo mucho, siento que me escucha y una protección muy grande", concluyó Fátima Florez.
Mirá!